¿Pleito “casao” PRM-Gobierno?

¿Pleito “casao” PRM-Gobierno?

UBI RIVAS

Hipólito talvez estalló porque no invitaron a reunión con Abinader

Con identificación este trabajo, intituló otro igual el reportero Manuel Figueroa, Listín Diario junio 29, exponiendo cuestionamientos del expresidente Hipólito Mejía, mencionando al ministro de Turismo, David Collado, y al canciller Roberto Alvarez, por el “pacado” de no ser del PRM, cuando el factor alianza data de lejos entre gobernantes y personas ajenas al partido de Gobierno, inclusive apartidistas, caso del canciller Alvarez.

Dos días antes de Hipólito despacharse con sus siempre destempladas ocurrencias, nuestro presidente Luis Abinader sostuvo una reunión a puerta cerrada en el auditorio de la PCMM con dirigentes y senadores del PRM, y quizás por obviar invitarlo, desató la recurrente intemperancia del conflictivo Hipólito Mejía.

Concerniente a David Collado, sabemos que realizó una alcaldía anodina, sin solución controlar espacios públicos, ocupados por venduteros haitianos, que la alcaldesa Carolina Mejía tampoco ha acometido, así solución lagos formados en múltiples vías cuando caen tres gotas de lluvia, insolución procesamiento desechos sólidos, ningún parqueo público.

Empero, Collado es apalancado por el grupo económico desde hace una centuria el más poderoso de la isla Española, y más allá, encajando en los ambiciosos proyectos turísticos en carpeta de nuestro gobernante.

Concerniente al canciller, es persona con un competente dossier concerniente a relaciones internacionales, básiga de nuestro gobernante, con altas conexiones en la imperial ciudad del Potomac.

Hipólito aludió cuando fue gobernante, el canciller hacía lo que ordenaba, o lo botaba, antes de proceder, renunció Hugo Tolentino, en protesta por el lambonismo de su jefe con el presidente George Bush junior, enviando grupo soldados a Iraq, con alto riesgo los mataran, por cierto, aún se les debe sus honorarios por ese desatino muy propio de Hipólito.

Nuestro presidente Abinader, con buen terral sólida economía, sin consistente oposición, domina escenario político, soportando necedades, como las del ocioso Hipólito Mejía.