Pobreza regional hiere la familia y los jóvenes

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POR FERNANDO QUIROZ
En América Latina hay un exceso de pobreza y es la región más desigual del mundo, donde existen 70 millones de nuevos pobres en comparación a los años ochentas, dijo anoche la directora para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Rebeca  Grynspan, quien calificó los números de dramáticos.

Citó como el mayor ejemplo de desigualdad que el 25% de los jóvenes de América Latina, uno de cada cuatro, no estudia ni trabaja, y su única relación con el Estado, en vez de los planteles educativos y de salud, es la policía y luego las cárceles.

Y luego se preguntan, dijo, por qué es tan alto el índice de delincuencia en los países del área.

No funciona, advirtió, el crecimiento de la economía primero, para luego repartir los bienes. Tiene que ser, insistió, un crecimiento incluyente, con más educación y salud, un paquete completo, en un ejercicio de sociedad democrática que active sujetos de derechos y obligaciones. El 90% de los pobres extremos y el 95% de los pobres en la región, expresó, se encuentran en países de ingreso medio como la República Dominicana y no en países realmente pobres.

Calificó como una ilusión creer que se puede vencer la pobreza sin combatir la desigualdad social.

La funcionaria del PNUD se encuentra en el país en visita oficial y anoche dictó la conferencia “Nuevas ideas y experiencias para enfrentar la pobreza y la exclusión social”, en el auditorio del Banco Central. Ha sostenido encuentros con el presidente Leonel Fernández y el vicepresidente Rafael Alburquerque.

La pobreza, dijo Grynspan, lleva a una migración acelerada y un desmembramiento de la familia (división padres-hijos), y con ello el aumento de la deserción escolar por la falta de una estructura familiar.

El monto de las remesas en América Latina es superior a la inversión extranjera en la región, más del 15% del Producto Interno Bruto (PIB).

En la mesa de presentación en la conferencia estuvieron Niké Fabiancic, coordinador residente del sistema de las Naciones Unidas y representante del PNUD en el país; Temístocles Montás, secretario de Economía Planificación y Desarrollo y Bernardo Kliksberg, asesor principal de la dirección regional del PNUD.

Grynspan ve que no hay injusticia más grande que cuando se condena a la pobreza a un niño que presenta desnutrición  y analfabetismo, tras señalar que el 80% de niños hijos de padres que no alcanzaron la educación primaria también correrán la misma suerte.

Al insistir en que América Latina es el país más desigual, indicó que existe el peor de los repartos en tierra y en distribución de crédito. No es posible, opinó, separar la pobreza de la desigualdad porque son dos fenómenos muy relacionados.

La desigualdad aumenta, consideró, pues si hubiese la proporción de los años sesenta, sólo existiera la mitad de la pobreza de la actualidad. La desigualdad también se manifiesta en capital humano porque limita el acceso a la educación, expresó.

Entre los principales retos a enfrentar por la región mencionó la volatilidad del crecimiento económico y romper el círculo vicioso de pobreza y desigualdad.

Se expresó a favor de que las políticas públicas de lucha contra la pobreza se encaminen hacia un sistema de protección social integral sustentado en tres pilares: Universalidad, solidaridad y eficiencia.

El gran problema de AL, dijo, es que a veces se crece un 6%, luego un 4% y otras veces un -2%, lo que lleva a una mala calidad del crecimiento y limita la planificación del sector privado a largo plazo, ante la incertidumbre de recuperar la inversión.

 BUENAS NOTICIAS

Sin embargo, Grynspan resaltó como buenas noticias que América Latina vive su mejor período de crecimiento desde el decepcionante decenio del ochenta, pues ha crecido un 4% en cuatro años consecutivos y tiene la oportunidad de aprovechar esa relativa bonanza.

En el año 2006 la región llegó al nivel de pobreza que tenía en 1980: Alrededor del 40% de la población latinoamericana está por debajo de la línea de la pobreza y alrededor del 20% en la indigencia.

En 1980, precisó, había 135 millones de pobres y actualmente hay más de 205 millones. 

“La incidencia de la pobreza ha bajado, pero el número de pobres ha crecido”, indicó Grynspan.

La desigualdad hace más deficiente el combate de la pobreza, pues se necesitaría un crecimiento económico cada vez mayor y dinámico.

DEMOCRACIA

Observa una desilusión con los resultados de la democracia y una resistencia a los tratados de libre comercio por la falta de acción retributiva desde el Estado. De acuerdo a cifras dadas a conocer por el Banco Mundial en octubre de 2006, en República Dominicana el 36.3% de la población es pobre y el 13% figura en la pobreza extrema.

PARA UN ALIVIO

La directora regional del PNUD dijo que algunos gobiernos han recurrido a programas de transferencias condicionadas como un instrumento de alivio para los latinoamericanos pobres. Manifestó que actualmente en AL y el Caribe casi 75 millones de personas se encuentran bajo este tipo de programas, cuyo impacto deberá medirse en las generaciones futuras.

Para mantener e incrementar los avances registrados por este tipo de programas sociales focalizados, Grynspan consideró que “para que se traduzcan en una mayor capacidad de generación de ingresos que rompa el círculo vicioso intergeneracional de la pobreza se necesitan estrategias complementarias que impliquen mejorar la calidad de vida de los servicios públicos, como salud y educación, y promover estrategias de desarrollo local con generación de empleo”.

OTROS PUNTOS:

-En AL la deuda externa ha bajado, pues países hasta pagan de manera anticipada la deuda.

-También baja el desempleo en AL. Se crea empleo asalariado, a diferencia de los años noventas cuando de siete de cada diez empleos creados eran en el sector informal. -Se necesita diversificar los mercados y los productos.

-Dar prioridad al fortalecimiento del empresariado y de las instituciones públicas.

-Superar dicotomía que considera falsa de mercado-Estado. Pues cree que cada vez más se necesita tanto el mercado como el Estado, pero no un Estado ineficiente y excesivo, sino que realice sus tareas.

-Planteó que los partidos políticos, desacreditados en la región, deben responder qué va a pasar en medio de la crisis de representatividad. También, por la desconfianza que existe en los parlamentos o senado.