Podemos, si queremos

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Los dominicanos podemos resolver muchos de los problemas que tenemos, pero se necesita una voluntad política que no se ve en lo inmediato. Hay que convenir en que somos culpables de nuestra condición económica actual, como nación, por falta de un plan nacional de explotación de las riquezas renovables o no. Nos falta imaginación. Nos faltan garras. Nos falta visión.

Nos falta sacudirnos de la condición mental de encierro que nos proporciona la isla aislada. En ocasiones el aislamiento es autoimpuesto por la falta de conocimiento de qué hay más allá del horizonte. Frente a los problemas actuales. Frente a la globalización que nos imponen como si se tratara de un violador que fuerza a una mujer abriéndole las piernas, el gobierno debe encabezar un movimiento, junto o sin los capitalistas dominicanos.

En ocasiones pienso que uno de nuestros problemas más graves es que no tenemos capitalistas que entiendan las reglas del sistema, que inviertan en actividades productivas que no sean nada más el comercio importador.

El gobierno, repito, debe encabezar una cruzada nacional para la diversificación de la oferta exportable y no exportable, en un programa que obedezca a un plan nacional de explotación de nuestras riquezas.

Pese a todos los acuerdos de comercio que se puedan firmar, nadie se puede oponer a que haya un plan nacional de autoabastecimiento de alimentos.

Podemos producir:

-todos los víveres y vegetales;

-azúcares y sales;

-frutas para la venta frescas, en conservas, en dulces;

-aceites comestibles;

-dulces y confituras;

-cebolla, ajo y toda suerte de sazones;

-licores de frutas, de café, de cacao;

-perfumes;

-producir chocolates y toda suerte de dulces de cacao,

-aumentar la producción de caña y diversificar la industria para producir azúcar, alcohol y otros derivados;

-aumentar la producción de cocos e industrializar el agua, la cáscara, el cuesco;

-crear escuelas de artesanías para la exportación;

-aprovechar al máximo la energía del sol, las aguas, el viento, la basura;

-producir muebles de alta calidad para la exportación, e

-industrializar los cueros de animales con una oferta diversificada.

La lista no puede ser exhaustiva. Las posibilidades de negocios con materia prima criolla, con mano de obra nacional, a precios competitivos, es posible.

Por supuesto faltan imaginación, coraje, decisión, capitales, facilidades y garantías.

La primera facilidad es la independencia del sistema judicial, incluyendo la de los fiscales hasta las Cortes de Apelación.

La segunda facilidad es que la autoridad respete la ley y los derechos de los gobernados.

La tercera es el suministro de energía constante, confiable y a precios que puedan pagar el pueblo y los sectores empresariales.

La cuarta facilidad es el transporte tanto de pasajeros, para trasladarse a sus trabajos, como para el traslado de la producción a los centros de consumo y a los puertos y aeropuertos para exportación.

La quinta facilidad es el respeto a los derechos adquiridos legalmente.

La primera garantía es el respeto a la vida.

La segunda garantía es el derecho a ser juzgado de manera imparcial.

La tercera garantía es que todas las reglas que tienen que ver con la producción de cualquier tipo no pueden ser cambiadas por decisiones unipersonales de autoridad alguna y siempre deben ser creadas mediante leyes o modificación a las mismas.

Alguna gente pensará que esto o que lo otro, que patatín y patatán, que aquí la puse y allí la dejé, pero al final de una reflexión seria uno debe preguntarse, ¿qué impide la ejecución de un programa como éste?

Faltan coraje y decisión, visión y patriotismo, del verdadero.

Vamos a crear las condiciones. Los dominicanos podemos, si queremos.