Poesía: Tu llovizna, mi primicia

Edwin González, periodista

Perdía sus alas la esperanza

cuando me acerqué a tu noche

ya libre de ansias.

 

Me abandonó la ebriedad de tu amor incierto

que alienó mis sentidos, me arrastró a tu desierto.

 

Una copa de cordura relevó a la locura

con que quise descubrir tus virtudes de campo

en tu mirar de encanto.

 

Azuzó mis llamas el encuentro casi fortuito

en que aprecié apacible tu espíritu libre.

 

Me sedujeron nuevamente la simpleza de tu esencia,

tus silencios atentos y tu gracia fresca.

 

Sentí que el arroyo de tus palabras corría a mi favor,

que a mi llegada intrusa perdiste el temor.

 

Dio vida a mi ilusión de infante,

el recuerdo de los tuyos cuando visité, atrevido,

tú pueblo distante.

 

Pronto volví a verte tras el abrazo de mi despedida.

El color de los criollismos tuyos

me supo al manjar de una fiesta para la alegría mía.

 

Los cielos le sonrieron a nuestro bonito rato.

Lo supe cuando en tu partida

del mes quinto, en su primer día,

nos bañaron las primicias de tu lluvia fría.