POLÍGONO CATEDRAL Objetivo del turismo cultural en el corazón del Centro Histórico

El plan de manejo del Centro Histórico ha pasado por diversas etapas que han coincidido con importantes estudios llevados a cabo con la colaboración  de organismos internacionales.  El Gobierno Dominicano, durante casi cincuenta años, ha sabido afrontar los intereses culturales que un proyecto de esta magnitud ha venido demandando desde que aquel empobrecido vecindario fue objeto de la atención gubernamental iniciada bajo la mirada tutelar del Presidente de la República en 1966.  Al día de hoy,  puede decirse,  que la Ciudad Colonial ha sido recuperada y que sus monumentos, sus casas y sus calles, han logrado superar un proceso de deterioro que amenazaba con hacer desaparecer la urbe primada de América.

Se han restaurado no sólo los monumentos aislados, sino también sus entornos. Varios casos pueden darse como ejemplo de este proceso: Santa Bárbara y su espacio frontal; el Convento de Santo Domingo, que requirió la eliminación de una parte de la calle Macorís para lograr la reintegración del conjunto conventual  Regina Angelorum, cuya plazoleta configura parte del espacio urbano de su ámbito, aunque falta por acometer el estudio de los claustros de aquel importante convento de monjas dominicas.  El caso más relevante es el de la Catedral Metropolitana, iniciada bajo el programa de la Comisión Temporal de Ornato Cívico y luego por la Comisión para la Consolidación y Ambientación de los Monumentos Históricos de Santo Domingo que recuperó la Claustra o Plazoleta de los Curas, lo cual devolvió la integralidad al conjunto.

Pasando el tiempo el Capítulo Dominicano del Consejo Internacional para los Monumentos y Sitios, ICOMOS, propuso varios circuitos turísticos, y el Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español propició la celebración de seminarios para entrenar los agentes culturales que manejan el turismo que, poco a poco, invade los ambientes del Centro Histórico, cuya valoración inmobiliaria crece y crece cada día.

Finalmente, la visión global ha dominado el pensamiento de los promotores que intervienen el Centro Histórico. Aunque existen desacuerdos y conflictos, puede asegurarse que la entidad municipal de la que forma parte mantiene relaciones armónicas con las estructuras de la Secretaría de Estado de Cultura; las entidades de servicio como la energía eléctrica; el teléfono; el agua potable y drenaje; las instituciones para la seguridad (como la Policía Nacional y POLITUR), así como los programas que vienen desarrollando la Secretaría de Interior y Policía, encabezada por el  subsecretario, Prof. José Pantaleón María Arias y la coronela, Dra. Teresa Martínez; las juntas de vecinos que encabeza la Sra.  Mercedes Coste, quienes se reúnen regularmente en la Casa de los Jesuitas para dar seguimiento a los programas que van desarrollando día a día.

El circuito principal, definido desde que se puso en ejecución el Plan ESSO-Santo Domingo Colonial, fue la ruta ATARAZANAS-CATEDRAL, que también podría definirse como  ALCÁZAR-PLAZA MAYOR.  Aquel objetivo inicial,  se ha convertido ahora en dos polígonos unidos por la calle Las Damas, uno de cuyos tramos se denominaba calle de “la Fuerza”, denominación de origen por la sede de la Fortaleza, donde se concentraban las tropas regulares y el parque de artillería para la defensa de la ciudad.

En esa misma vía se encuentran notables organismos; entre ellos el Panteón de la Patria; la Casa de Francia, originalmente construida por Nicolás de Ovando para suplir apartamientos de alquiler para la ciudad que nacía y en uno de los cuales residió en el extremo del norte donde se nota la “piedra armera” que señalaba el señorío del constructor.  En esa morada de dos plantas (pares de casas le llamaban) alojó el destacado gobernador al Primer Almirante de las Indias, Don Cristóbal Colón. Es pues esta calle, desde las Casas Reales hasta la Fortaleza, un testimonio elocuente.  Ha sido propuesta para convertirla en una vía peatonal donde se conjuguen el paisajismo y la visión del pasado en plan de museo urbano.

El primero de estos polígonos gira en torno a la Plaza España con tres elementos dominantes: el Palacio de los Almirantes; las Casas del Rey; y el conjunto de las Reales Atarazanas.  El segundo lo hemos denominado POLÍGONO CATEDRAL. Allí se lleva a cabo un programa de revalorización patrocinado por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, OISOE,  una dependencia del Gobierno Central y el arzobispado de Santo Domingo.  Este polígono se está convirtiendo en el corazón del Centro Histórico.

El optimismo domina a Lourdes Camilo de Cuello, Subsecretaria de Estado para el Área de Patrimonio Cultural.  Su entusiasmo ha provocado que escriba este artículo.  En casi cincuenta años de historia de este  proceso de consolidación y restauración, existen lagunas; improvisaciones; planificación y estudios; normativas sueltas e importantes documentos como una nueva legislación que está siendo cuidadosamente redactada para reforzar la institucionalidad  y reprogramar el futuro. 

Todos los partisanos que intervienen en el proceso han asumido un objetivo común, cuya responsabilidad recae en todos sus protagonistas.  Son miembros de un grupo de resistencia contra los hábitos que denigran los monumentos nacionales. El Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Cardenal López Rodríguez, Presidente del Patronato y del Fondo para la Protección de la ciudad colonial de Santo Domingo, dedica buena parte de su tiempo a su  Catedral y su polígono de influencia, pues reside en el sitio donde estuvo la casa de Miguel de Pasamonte.

El omnipotente Tesorero General de Indias residía en una de las primeras viviendas construidas en Santo Domingo.  Decía Fray Vicente que  en esa  morada propiedad del Rey, se tejió la política de Indias desde 1508 hasta 1525 y que desde su escritorio seguía él los pasos de los pobladores de Puerto Rico o lo que hacían las huestes de Diego Velásquez en Cuba.  

Buscaba estar Pasamonte al corriente de los planes que llevaban a cabo en tierra Firme las mesnadas de Pedrarías Dávila o las de Francisco Hernández de Córdoba, a la vez que secretamente se carteaba con Vasco Núñez de Balboa  aceptaba gustoso los valiosos y exóticos presentes que éste le enviaba desde tierras panameñas.  Tendió sus redes para atrapar a Hernán Cortés, pero éste, cuando apenas acababa de comenzar a implantar el dominio de  España en tierras aztecas, y mucho más listo que él, supo liberarse con entereza de tan sutiles mallas…De cada cosa avisada él, mediante incesante correspondencia al susceptible y viejo monarca, Fernando el Católico, de cuya segunda esposa, Germana de Foix, había sido el propio Pasamonte, tiempos atrás, fiel secretario”.