Pongamos nuestras barbas en remojo

Si naciones latinoamericanas estigmatizadas dentro de un buen camino están convulsionándose, ¿qué puede esperarse de la nuestra si en cuestas reflejan percepción ciudadana que vamos por mal camino?
Pero no solo las encuestas apuntan mal camino, sino Informes y declaraciones oficiales. P.e.: el Informe sobre Precios al Consumidor (IPC) que publica Banco Central para medir inflación señala que a septiembre/2019 el costo de comida, educación y salud viene creciendo más rápidamente que el promedio general de precios. Declaraciones oficiales admiten que el precio de electricidad no bajará porque el gobierno se quedará con el ahorro provocado por la disminución del costo de generación.
Se constata en ese Informe (https://cdn.bancentral.gov.do/documents/publicaciones-economicas/indice-de-precios-al-consumidor-informe-mensual/documents/cipcm2019-09.pdf) que mientras inflación general creció 2.38%; solo tres de cuatro renglones crecieron más rápidamente que el promedio: alimentación 5.62%, educación 4.55% y salud 2.89%.Los 8 restantes, donde el Estado no intervino, los precios crecieron a menor ritmo; evidenciando fracaso de intervenciones gubernamentales.
Particularmente, en sus intervenciones insignias implementados durante 7 años: “visitas sorpresas”-de haber aumentado producción bajarían precios-, “revolución educativa”: mala calidad que empuja a familias pagar más, “inversiones hospitalarias” al no mejorar servicios conduce a recurrir a medicina privada. Pretendieron ilusionar con “Punta Catalina ofreciendo final de apagones” y energía barata.
Así pudiéramos citar una lista de otras intervenciones gubernamentales fracasadas, por ineficaces e ineficientes: alto desempleo e informalidad laboral, elevados déficits fiscales y comerciales provocadores de insostenibilidad económica por endeudamientos, corrupción, deterioro ambiental, caos demoterritorial: transporte y asentamientos humanos, pérdida de identidad, inseguridad, etc.
Ante estos determinantes de mal camino, resulta imperativo tomar conciencia de lo que puede depararnos el futuro, inmediato y mediato. Sin acciones mejor posicionadas, con mejores referencias que nosotros dentro nuestra latitud geográfica convulsiona; ¿Que puede esperarse en Dominicana?
Economías como la chilena detonó socialmente al perder sostenibilidad por descender precios del cobre, principal fuente de ingresos fiscales, reduciéndolos 6 veces, hasta provocar la imposición de restricciones en gastos sociales y aumento de precios en servicios como educación, transporte y componente subsidiado de la seguridad social. No bastó crecimiento económico y mejoría social en Bolivia para tolerar excesos políticos. El enorme potencial económico peruano no ha impedido cambiar, multiplicar, apresar y suicidar presidentes. Ecuador cae víctima de manos débiles y siniestras que ceden ante presiones populares. En Colombia abandonan acuerdos de paz. Venezuela se desintegra. Nuestros vecinos al este-oeste, puertorriqueños y haitianos, se movilizan por malos manejos, estremeciendo gobiernos.
Toda esa ola generada por malos manejos encuentra en los malos caminos por donde vamos, caldo de cultivo para expandirse a menos que no pongamos nuestras barbas en remojo mediante políticas adecuadas y disciplinadas, eficaces y eficientes.