¡Por fin! Alguien renunció

En nuestro país, como buen representante de los en vías de desarrollo, cuando un funcionario es nombrado, quiere perdurar en el cargo, no obstante cometer actos reñidos con la moral, la política o la economía. Así, cuando se comete una gran marfilada, desfalco o repartición graciosa de los fondos públicos, al ser descubierto, en lugar de renunciar y salir con la frente en alto, se hace como dicen en los medios faranduleros: “el chivo loco” y permanece en su puesto de trabajo, a sabiendas de que el dominicano con el tiempo olvida y que muchos son partidarios del “borrón y cuenta nueva”.
Escándalos, sobornos y coimas de la compañía brasileña Odebrecht, después de las pesquisas llevadas a cabo por el Consorcio Internacional de Investigación (ICIJ), las cuales fueron dadas a conocer en El Informe, de la periodista Alicia Ortega, el panorama se perfila que el destape de la “caja de pandora” va continuar y muchos empresarios, financistas, abogados, publicistas, economistas y hasta sacerdotes, podrían quedar al descubierto y con el agua al cuello, afectando enormemente su credibilidad y por los suelos, la vergüenza si aún les queda un ápice de ella.
Este “Informe” ha traído a la luz pública la lista de aquellos funcionarios públicos y cabilderos, dominicanos y extranjeros, que formaron parte del entramado que pretendió blindar la Constructora Odebrecht, para lograr la adjudicación de obras del Estado, que si no hubiese sido por su sobrevaloración y sus coimas, no las hubiese obtenido. Es de rigor destacar, que si no fuese por el método mafioso que emplea para conseguir las contratas, las obras que construye son de excelente calidad, lo cual no se le puede rebatir, ya que están a la vista del público.
El Centro de Distribución de los “bonos” o mejor dicho, de los cohechos y los denigrantes sobornos, provinieron de un banco “off shore” establecido en la isla caribeña de Antigua por Odebrecht, en donde por intermedio de nombres en superposición, cuyas identidades iban expresadas en clave, se distribuían sumas millonarias en dólares, para que esos “diligentes distribuidores” lo repartieran a sus paniaguados y colaboradores para respaldar la construcción de la obra más costosa en toda la historia de la República. Nos referimos a la termoeléctrica de Punta Catalina.
Ahora bien, si no hubiese sido por El Informe, los nombres de “ilustres e impolutos ciudadanos” no hubiesen aflorado, lo cual desmerita la acción de renuncia inmediata, acometida hasta ahora por dos empleados públicos asalariados, cuyas empresas Grupo Sophus-Lanx Ltd. de José Manuel Guzmán Ibarra y de Value Added Finance y Optimum Advisors Corp, del economista Gregory Salcedo Llibre, renunciante como presidente del Consejo de Directores de la Bolsa de Valores de la República Dominicana. .
El caso del subadministrador de Negocios Gubernamentales del Banco de Reservas, José Manuel Guzmán Ibarra, nos tomó de sorpresa. Le conocí, cuando era un joven talentoso que concurría a la peña del entonces director del periódico HOY, Cuchito Álvarez, en su despacho los domingos. Allí se congregaban diferentes profesionales e intelectuales y se discutían los temas de actualidad. Guzmán Ibarra, quien a veces acudía acompañando a su familiar el ingeniero Leandro Guzmán, participaba modestamente, pero ya en él se observaba que era un joven talentoso, meticuloso y respetuoso en la exposición de sus observaciones y planteamientos.
En la actualidad se está tratando de identificar a las personas que aparecen con apodos y nombres ficticios, a los cuales Odebrecht para la obtención del contrato de construcción de la termoeléctrica de Punta Catalina, suministró la elevada suma de 39 millones de dólares. Ha salido a la luz pública que otro beneficiario lo ha sido el economista Andy Dauhajre, cuya empresa Baker Street Financial recibió 3.5 millones de dólares y es actualmente investigado por el procurador general de la República.
Al parecer, el procurador general de la República tendrá que hilar fino y disponer tiempo extra para buscar un oráculo que lo ayude a descifrar y descubrir el enigma que significan los múltiples nombres suministrados por el Consorcio Internacional de Investigación. Se espera que con el remeneón que vendrá, caerán muchos santos del altar que no obstante su santidad, han acabado con las pastillas de lomotil en las farmacias locales.

Ojalá, estas renuncias sean el inicio para que otros funcionarios, especialmente ministros, tengan el valor y la decencia de salir del tren gubernamental por la puerta ancha cuando cometen sus desafueros. Asimismo, los integrantes de la comisión designada por la Presidencia de la Republica, compuesta por empresarios, comunicadores, ciudadanos prominentes y del clero, los cuales certificaron que no había ninguna irregularidad, deberían pensar antes de volver a participar en este tipo de asuntos los cuales no son su oficio, Zapatero a tu zapato.