Por la familia

JUAN D. COTES MORALES
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Isa tuvo el acierto de proponer públicamente la elaboración de un proyecto de Código de la Familia. La proposición del Magistrado fue en el marco del acto de la puesta en vigencia del “Código para el Sistema de Protección de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes”, modificado por la ley 136 del 2003.

La elevada sugerencia del presidente de la Suprema Corte de Justicia logró concitar las simpatías del presidente de la República y fue ponderada por la primera dama de la República, doctora Margarita Cedeño de Fernández, quien en la ocasión pronunció un discurso y se refirió al tema con vivas muestras de adhesión.

El título de esta opinión es el mismo con el cual el director de Hoy en su editorial del lunes 18 de los corrientes se refiere a la necesidad impostergable de “actuar en el sentido de fortalecer el lazo familiar y tratar de restablecer la vigencia de los valores morales y los principios en que debe estar basamentada esta estructura social”: la familia.

Me complace grandemente que el señor presidente de la República, la honorable primera dama y el magistrado Subero Isa sostengan una de las inquietudes a la que con frecuencia dedico tiempo y espacio desde la época en que don Néstor Contín Aybar y la Suprema Corte decidieron por resolución poner en vigencia la aplicación de la ley 14-94, promulgada el 22 de abril de 1994, mientras me correspondió como Procurador General de la República, designar, provisionalmente, a los primeros 10 defensores de niñas, niños y adolescentes.

Cierto, la familia es la organización social más pequeña, pero es la base de la sociedad para construir un hogar, un camino, una escuela, una patria y el sueño de todos.

Ya George Moore había dicho: “Un hombre recorre el mundo buscando lo que necesita, y llega al hogar y lo encuentra”.

Naturalmente, agrego y propongo una mayor concentración de los recursos en el sentido de procurar que todas las instituciones dedicadas a ejercer alguna función social dirigida a cualquier rama de la familia, estén reunidas en una sola que opere como Instituto de la Familia.

He aquí los nombres de algunas instituciones que pueden perfectamente funcionar y ser más ágiles si estuviesen unidas con un programa amplio, único y desde una sola dependencia para realmente servir a la familia: Secretaría de Estado de la Mujer, Secretaría de Estado de la Juventud, Secretaría de Estado de Cultura, Comunidad Digna, Pro Comunidad, Oficina de Desarrollo de la Comunidad, Red Nacional de Bibliotecas, Centro Nacional de Artesanía, Comisión Nacional de la Lactancia Materna, Consejo Nacional de Estancias Infantiles, Consejo Nacional de Jóvenes, Consejo Nacional para la Niñez, Conservatorio Nacional de Música, Instituto de Ayuda Comunitaria (INDOFANE), Instituto de Desarrollo Integral, Instituto Angeles Custodios, Oficina Nacional Unidas para la Investigación y Capacitación de la Mujer, Organismo Rector para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, Proyecto de Desarrollo Humano Sostenible, etc.

El honorable presidente de la República tiene ahora una inquietud  más sobre el tema y estoy plenamente convencido que tendrá las adhesiones de todas las organizaciones no gubernamentales (ONG”s) que reciben asistencia económica del Estado y que tienen mucho temor de involucrarse en actividades burocráticas y políticas que se planifican y proyectan en todas las dependencias oficiales antes señaladas.