Por la reforma integral de la PN

La estructura de mandos y rangos de la Policía Nacional no armoniza con los criterios que deben caracterizar a una institución concebida para auxiliar a la Justicia en las fases preliminares de la investigación, y ser guardián de la seguridad ciudadana. Su perfil militar es el de una fuerza de choque atada al pecado de origen. Es en esa virtud que requiere una reforma estructural a partir de conceptos en que los factores dominantes sean el rigor de la depuración del personal y su capacitación.

Muchas investigaciones llegan a las salas de audiencias contaminadas desde la escena de los acontecimientos, entre otras cosas por mal manejo de evidencias por parte de los primeros policías en llegar al lugar de los hechos. La formación de investigadores tiene que ser un aspecto permanente, y las promociones y ascensos deben estar fundamentados, más que en el tiempo de ejercicio, en las capacidades desarrolladas.

Por eso, más que pensar en una reforma de lo que se tiene, sería juicioso trabajar con el criterio de “hacer” una policía nueva con todas las de la ley, confiable y capaz. Y, desde luego, es imprescindible una dignificación del salario de la gente que tiene que exponer su vida en el ejercicio de esta función, a la que se le exige mucho y se le da muy poco. La sociedad necesita una policía distinta en lo conceptual y en lo estructural.

A modo de recordatorio

Las intoxicaciones de estudiantes con el alimento escolar fueron en una ocasión un fuerte tormento para el país. Y aunque hacía mucho tiempo que no se registraban casos de ese tipo, en esta semana se han intoxicado 105 muchachos en Puerto Plata y otros 50 en Mao al ingerir los comestibles que se les suministran en los planteles, tanto en la tanda regular como en la extendida.

Estas intoxicaciones son indicación de alguna debilidad en la supervisión de la calidad de los alimentos y de la manera en que son manipulados hasta llegar a quienes van a consumirlos. Los cambios en el sector educativo incluyen manejo de enormes volúmenes de alimentos, circunstancia en que no se pueden cometer descuidos en hacer respetar los controles de calidad. No permitamos que una relajación de la vigilancia dañe la salud de nuestros escolares.