Por la sabrosa ruta de la Patria

24_02_2017 HOY_VIERNES_240217_ ¡Vivir!1 C

Un foráneo pensaría que, por ser un país pequeño, la República Dominicana posee una cocina limitada. Sin embargo, la realidad es que los criollos podríamos comer cada día un platillo diferente, durante semanas.
Y es que un mismo ingrediente es preparado de múltiples maneras que varían de una región a otra.
Si hiciéramos una excursión culinaria por todo el país encontraríamos un crisol de sabores herencia de las tres raíces fundamentales que componen nuestra cultura: la indígena (taína), la del occidente africano y la española, cuyo resultado es un festival de sabores donde predomina la intensidad propia de los dominicanos.
Si bien cada región tiene platos muy propios, la comida bandera es el arroz con habichuelas y carne guisada, un emblema culinario que nunca falta en un hogar dominicano y -por supuesto- se deja acompañar de ensalada verde, aguacate, plátanos maduros fritos ¡y que nunca falte el concón!
Y de esos ingredientes se desprenden variantes culinarias como: moro, locrio y asopao.
La lluvia huele a sancocho. El sancocho es uno de los platos más importantes dentro de la gastronomía local. Casi siempre se sirve en ocasiones especiales, días festivos o en esos días lluviosos y fríos. Es uno de los platos favoritos en nuestra cultura, ya que contiene mucha carne y víveres. Su elaboración sufre algunas variantes de norte a sur, pero en esencia es igual de sabroso.
¡Pescaíto frito a la “Boca Chica”! Uno de los recuerdos clásicos cuando se va a la playa es el pescado frito con fritos verdes, batata frita y, claro, uno o varios yaniqueques.
Vámonos para la Línea. Desde la Línea Noroeste se cocina el “chivo guisa’o con orégano”. En esa zona se sirve con guineos verdes, yuca o arroz.
Plátano “power”. El plátano es parte fundamental de la dieta quisqueyana. Se consume tanto verde como maduro y se usa para elaborar platos fantásticos, como el mangú, los fritos y el mofongo. También se utiliza como ingrediente secundario de platos como el sancocho.
“Welcome to Samaná”. El pescado con coco, y el moro de guandules con coco se han convertido en favoritos en todo el territorio nacional, pero definitivamente se disfrutan mejor al estilo Samaná.
Al Este de los pasteles en hojas. San Pedro de Macorís ha sido la estampa del mejor sabor de este plato tan tradicional y, desde luego, el mejor lugar para comerlos es sin duda en “Amable Pasteles en Hojas”.
El domplín cocolo. La cocina de San Pedro es famosa también por el domplín original, elaborado con harina de maíz y harina blanca, acompañado de bacalao y pescado con coco
Otra variante de este plato son los famosos domplines de picapica de Lavapies, San Cristóbal.
Sur abajo. La gastronomía sureña evidencia una gran influencia africana. Platos como el chambre, chacá y chenchén son originarios de esta zona.
El primero es un caldo de habichuelas o guandules secos, arroz y víveres. Los dos últimos son platos a base de maíz, emblema de San Juan de la Maguana. El chenchén se sirve con chivo guisado y habichuelas guisadas (es un plato para días especiales como: fiestas de atabales y novenario para difuntos) el chacá es el postre por excelencia de la región, servido principalmente en Cuaresma.
Pica pollo. Se trata simplemente de piezas de pollo fritas rebozadas en harina. Resultan crujientes y deliciosas. Hoy en día es una de las principales actividades económicas de las comunidad china en el país.
Y de beber… Morir soñando. Es una sabrosa y refrescante bebida preparada con leche, jugo de naranja y azúcar. Se mezclan todos los ingredientes y se sirve con trozos de hielo.