¿Por qué contra Participación Ciudadana?

La cúpula de la Junta Central Electoral empezó a sembrar dudas e incertidumbres en su comportamiento y pasos cuando inició una línea de ataques contra Participación Ciudadana. No porque Participación Ciudadana sea inatacable o porque sea una entidad constituida por santos varones, como escriben y comentan unos cínicos que se ganan la vida ofrendando alabanzas y lisonjas al poder asentado en el Palacio Nacional. Los ataques a Participación Ciudadana, y más específicamente a su labor de observación electoral y conteo rápido, son ataques al contrapoder de la JCE, a la institución que en los últimos años ha vigilado y puesto al desnudo el comportamiento del otrora tribunal electoral.

El presidente de la Junta Central Electoral sabía en lo que estaba cuando viajó al exterior en busca de fondos para la JCE – así como se lee – auspiciar sus propios observadores. Y lo hacía en nombre de un pluralismo, como si todavía los perros se amarraran con longaniza. En otras palabras, el presidente de la JCE pretendía construirse su propio contrapoder.

Su segundo paso fue reunirse con entidades meritorias y pulcras de la sociedad civil, pero cuya naturaleza y función no es la observación electoral y el conteo rápido. En su encuentro les quiso convencer de la conveniencia  política de contar con una observación comicial más amplia, más plural y, utilizando su palabra preferida, “sin prejuicio”.

Obviamente, Participación Ciudadana no se opone a que tal cosa ocurra, pero la sociedad sabe que sus intereses han estado representados en la entidad que por años se ha dedicado al estudio del fenómeno electoral en la República Dominicana y a la preparación de un personal técnico capaz de hacer un conteo rápido y eficiente de los votos depositados por los ciudadanos y ciudadanas.

El presidente de la JCE no sólo promovió la reunión aludida arriba, sino que luego permitió que un miembro del Pleno, el doctor José Ángel Aquino Rodríguez, lanzara un ataque desproporcionado e impropio de su investidura contra Participación Ciudadana, entidad donde laboró y de la que salió con disgustos.

En la sociedad civil dominicana se vio este ataque como obra de la principal autoridad de la Junta y como una expresión de mezquindad de Aquino Rodríguez, quien quería cobrar cuentas viejas porque en sus días Participación Ciudadana no le apoyó para formar parte de la Junta Central Electoral.

Es obvio que estas querellas continuarán, pero la opinión pública no las debe ver como simples cuestiones de campaña. Hay un interés en anular a Participación Ciudadana y, en consecuencia, eliminar la única observación electoral que no es un viaje de turismo.