¿Por qué ganó Waldo?

Políticos y gremialistas debemos aprovechar las enseñanzas del último proceso eleccionario en el Colegio Médico Dominicano (CMD), comenzando por el hecho de que unos seis candidatos iniciaron como opción y solamente los doctores Waldo Ariel Suero y Hugo Bautista Martich polarizaron el evento porque representaban a la oposición y al gobierno, respectivamente.

La reelección es un veneno institucional; no importa con cuáles argumentos se plantee, como podrían ser: Escaso tiempo para completar programas, premio al papel desempeñado por un líder, ausencia de relevos carismáticos o con suficiente competencia, etcétera. Waldo Ariel ya tenía dos mandatos y parecía lógico acudir a una alternativa. Pero la coyuntura, la inmediatez político-social-gremial, lo catapultó con la energía de los soldados greco-romanos.

En resumen, se sumaron fuerzas imbatibles para el candidato respaldado por el gobierno: Primero, ningún candidato con los antecedentes contestatarios y la valentía incuestionable que exhibió Waldo Suero en sus anteriores períodos; segundo, el ministerio de Salud Pública, en una actitud poco inteligente ante la epidemia de dengue, cargó la responsabilidad sobre los médicos; tercero, emitió una amenaza de cancelación para alrededor de 2000 médicos que, tratando de adecentar su salario, mantienen tandas de trabajo en salud pública y el seguro social, y cuarto, la actual gestión en el CMD y la que le precedió, no tuvieron ningún brillo o reivindicación importante para el sector salud.

Más del 70% de los médicos votó por la opción lógica para enfrentar los presentes y futuros retos para el gremio. Aplicaron el viejo adagio de que las clases no se auto-destruyen, que también se adecuaría para nuestras próximas elecciones nacionales y que propiamente diría: Los pueblos no se suicidan.