¿Por qué no educación y salud?

¿Por qué no educación y salud?

BIENVENIDO ALVAREZ-VEGA
El Presidente Leonel Fernández está empeñado ahora, con todo su vigor intelectual, con su conocido entusiasmo político y con los recursos financieros y humanos disponibles, en una reforma constitucional que, según lo declarado, empezará prácticamente en los próximos días. Como en otras ocasiones, veremos toda la constancia necesaria y, todos los esfuerzos a favor de esta iniciativa.

No nos interesa, de momento, valorar este nuevo afán de cambios en la Constitución de la República. Sabemos que muchos sectores lo consideran válido y lo estiman necesario desde hace mucho tiempo. El mismo Presidente Fernández se empeñó en su gobierno pasado para que así fuera y promovió, desde el Conare, un gran trabajo sobre el particular. Aquella vez no fue posible porque el PLD no disponía de la necesaria representación en el Congreso Nacional y porque había, además, un gran empeño en la reelección presidencial.

Pero lo que nos interesa poner de manifiesto ahora es porqué el ciudadano Presidente Fernández no pone el mismo empeño, el mismo vigor intelectual y similares recursos financieros y humanos en conseguir otras reformas que, probablemente, son más urgentes que las que puedan hacerse a la Constitución de la República.

Por ejemplo, casi todos los organismos internacionales han planteado una y otra vez la necesidad que tiene la República Dominicana de avanzar sin mayores retrasos en los campos de la salud y la educación públicas. Es decir, a la luz de la realidad de ambos sectores, se necesita dar saltos hacia delante que transformen, de arriba abajo y en relativamente poco tiempo, el sistema de salud y el sistema educativo.

Pero hasta ahora las sugerencias de los organismos internacionales, los resultados de las encuestas de opinión pública, los planteamientos de la Asociación Dominicana de Profesores y del Colegio Médico, los diagnósticos oficiales y las informaciones, artículos de opinión y editoriales que trasmiten los medios de comunicación no han podido convencer al ciudadano Presidente de la República de la necesidad y la urgencia de propiciar grandes y urgentes medidas transformadoras en la educación y en la salud de la República Dominicana.

Para esta nación sería una suerte que cambiaría drásticamente su destino inmediato y mediato si el gobierno pusiera en la salud y en la educación tanto empeño como ha puesto en poner al país en condiciones de cumplir con el Acuerdo RD-CAFTA  y en construir el Metro que vinculará a Villa Mella con el Centro de los Héroes, o con el vigor con que hará concretar una reforma a la Constitución de la República.

Pocos meses después de iniciado su gobierno, la Presidencia de la República anunció por todo lo alto y en un ambiente festivo la integración de un Foro Educativo que marcaría las pautas de los cambios en el sector. Las voluntades y la esperanza quedaron alimentadas, pero desde entonces se ha hecho muy poco debido a la falta de recursos financieros y humanos. También podría decirse que ha faltado ese toque de calor intelectual y de apoyo político con que el ciudadano Presidente suele magnetizar aquellos temas y cuestiones de su alto interés.

Sigo creyendo que el doctor Fernández tiene la oportunidad de convertirse en un líder transformador de la sociedad dominicana, pero para conseguirlo tiene que hacer una reajuste en sus prioridades, comprender cuáles son las necesidades más sentidas de los ciudadanos y ciudadanas, valorar las iniciativas que más  perviven en el tiempo y zafarse de las tentaciones de la estética urbana.

Ojalá que así sea.

(bavegado@yahoo.com)

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