Por un 912

Por un 912

El 911, excelente. Pero, ¿qué hacer cuando se trata de basurales improvisados, vagos y borrachos importunando a los transeúntes, áreas sin iluminación y sin vigilancia?
Un AMET o un agente regular pasan por donde se está cometiendo un abuso contra una propiedad privada o pública, y ni siquiera miran para allá, como si no conocerán las leyes y las disposiciones municipales, o como si eso no fuese materia de orden público. La impresión que uno tiene es que la Policía y la AMET solamente actúan por encargo, si los envían desde sus cuarteles a una tarea específica.
Diariamente se producen transgresiones y delitos que todo el mundo sabe que lo son, menos, al parecer, el policía. Mientras, el ciudadano siente esa sensación de soledad, de falta de vigilancia y acompañamiento de la autoridad. Hay calles, tramos de calles, intersecciones y zonas en donde casi a ninguna hora de día alguno se ve un agente. Y si lo hay, los vecinos les den cada vez la misma queja, bajo temor de que los mismos policías los delaten a los maleantes. Hace cosa de un mes, a tres metros exactos de la intersección entre la Charles Summer y calle La Caoba, un vivo puso un negocio de reparación y ventas de gomas usadas en la acera, una esquina a la que confluye una gran cantidad de tráfico hacia un emporio comercial, un restaurant muy visitado y varias iglesias grandes, más todo el tráfico pesado que se dirige a Los Prados y al Cibao desde la Churchill y el centro urbano. Y puesto que ni policía o agente municipal alguno lo vio, ocurrió que dos semanas después ya ha sido puesto otro puesto (lo verdaderamente cacofónico es la irresponsabilidad de las autoridades). Nadie, pues, defiende el ornato ni los derechos del ciudadano que reside o transita por esos lugares, menos los oficiales y los ediles que se apuran al restaurant o al “mal”; mas no a la iglesia.
Esta sociedad se ha estado beneficiando significativamente del 911, pero hace mucha falta una entidad donde el estado recoja todas las inquietudes, temores y problemas que amenacen la paz y el orden públicos, precisamente, antes de convertirse en tragedias insolubles. Una entidad que reciba las llamadas y que las canalice al lugar idóneo de manera inmediata.
Pero que los problemas no solo sean remitidos a entelequias burocráticas, sino a una unidad que compile y sistematice las denuncias y reclamos: por oscuridad, falta de vigilancia, hoyos y rupturas del pavimento, esquinas peligrosas, estacionamientos en aceras, basureros improvisados y criaderos de mosquitos y luego estudie y recomiende a las altas instancias; y que haya una unidad responsable que publique los resultados, con las opiniones y recomendaciones de expertos sobre que hacer de inmediato y en el largo y mediano plazos. En este país hay docenas de dependencias y de ONG que podrían asumir roles importantes frente a problemas que los ciudadanos no saben a quién competen, ni tienen idea de que su denuncia vaya a tener algún resultado. Urgentemente necesitamos un 912.

Publicaciones Relacionadas

Más leídas