Por un salario realista y justo

El punto muerto en que se encuentran las negociaciones por un reajuste salarial es lo que más se parece a una denegación. Una parte del sector empresarial se resiste a entender la necesidad de indexar la pérdida de poder adquisitivo del salario, y se aferra al argumento de que un alza salarial de tal o cual proporción motivaría despidos. Se opone resistencia al alza  como si el salario fuese la parte más onerosa de los costos, cuando en realidad no es así. La compensación del esfuerzo, de la capacidad para transformar materia o viabilizar servicios tiene necesariamente que ser justa y competitiva, a tono con la rentabilidad de lo producido.

Aunque es cierto que ninguna empresa puede aumentar los salarios más allá de sus posibilidades financieras, es bueno que esas posibilidades queden claramente definidas en base a consideraciones realistas sobre costos y rentabilidad, y fundamentalmente sobre el valor del esfuerzo a remunerar. Aquí hay una tasación arbitraria del valor del esfuerzo y la capacidad o preparación. Por esa arbitraria tasación es que mucha gente tecnificada, como médicos y maestros, devengan salarios injustos. Así pues, patronos y empleadores deben quebrar el estancamiento de las negociaciones sobre el tema  salarial con la mente puesta en la necesidad de un reajuste que se sitúe en el punto de equilibrio entre lo realista y lo justo.

 

Sucesos que causan espanto

La muerte de Soranyi Yahaira Martínez debería ser una clarinada que nos levante contra una violencia criminal que no conoce fronteras. Fue alcanzada en la cabeza por uno de los disparos hechos por unos individuos que asesinaron al cabo de la Marina de Guerra César Sierra para despojarlo de su arma de reglamento. Este acto de barbarie se produce en momentos en que consterna a la sociedad el secuestro de la niña de dos años Yohanna Monegro Rossó en San Francisco de Macorís.

Estos casos deberían sacudir las conciencias de las autoridades  nacionales y hacerlas reflexionar sobre  la necesidad de unificar voluntades para crear  instrumentos que nos permitan limpiar este país de delincuentes en las calles, para que la Justicia esté en condiciones de ejercer la función que se le tiene asignada. Los niveles de reincidencia criminal indican claramente que no estamos haciendo lo que corresponde hacer para vivir seguros y tranquilos.