Por una educación formal

Herodes, un importante jefe del gobierno romano de la época de Jesús, era infiel, inmoral, incestuoso y hasta criminal. Vivía con su sobrina Herodías, la esposa de su hermano Felipe, habiendo contraído una hija llamada Herodías. (Marcos 6:17-29).

Juan el bautista le llamó la atención por esa conducta pecaminosa y la respuesta fue que sometieran a Juan a la cárcel. Lejos de buscar el arrepentimiento como lo proclama Jesucristo, hubo una reacción de violencia, de odio, de ira y de venganza contra el profeta que predicaba la justicia.

Un día, en una fiesta, cuando Herodes vio cómo bailaba la hija de su mujer, quedó tan maravillado, que le prometió que le daría todo lo que ella pidiera. Estaba dispuesto a darle la mitad de su reino. Fue tal la falta de escrúpulo de Herodías, la madre de la bailarina, que le dijo que pidiera la cabeza de Juan, quien estaba preso en ese palacio. No bien terminaron la fiesta cuando trajeron la cabeza del profeta en un plato. Y así terminó el que había sido llamado para abrir el camino al Señor Jesucristo.

Parece que el espíritu de Herodes está tomando cuerpo a propósito porque se hace cada vez más común que aparezcan crímenes horripilantes. Y se vincula a exoficiales policiales y exmilitares con esa nueva faceta del crimen como lo es el sicariato, industria muy conocida y próspera en Colombia y México.

Ante un incremento de la degradación de los valores como la vida humana, se impone una revalorización de una cultura de la ética y de la moral. Que se invierta más en la educación no formal, en la familia y entidades de liderazgo y los entes públicos y privados.

Además de la educación formal, de la enseñanza de la química, biología, matemática, física, historia universal y literatura, aparte de eso, hay que darle importancia a la educación no formal, que incluya el respeto, los valores humanos, la solidaridad, el valor de la vida, el amor, la familia y el perdón.

El Presidente Danilo Medina es de una gran ética y moral. Por lo que es oportuna la ocasión para propiciar una educación no formal que considere importante los valores, principios y moralidad.

Ahora que se discute el Pacto Educativo y se considera la inversión en la educación como nunca antes, al tiempo que se hace una campaña nacional de alfabetización, creemos que es el mejor momento oportuno para incentivar la educación no formal o de carácter espiritual en el país. Hay que impedir que el espíritu de Herodes siga cobrando peso.