Posible equilibrio en la economía global

POR PHILIP COGGAN
Cada día los mercados de acciones son sometidos a una prueba de buenas y malas noticias que le dice a los observadores mucho sobre el sentir de los inversionistas. ¿Las noticias que son malas para la economía se consideran buenas para las acciones corrientes, o como negativas para las ganancias corporativas?

Las cifras del viernes sobre el producto interno bruto de Estados Unidos del segundo trimestre son una muestra. A primera vista, la desaceleración del PIB amenaza el ritmo del crecimiento de las ganancias y apunta a la posibilidad de una recesión en 2007. Pero los tres indicadores principales ganaron entre 1% y 2% durante el día.

Esto no se debe a que los datos se consideraran una aberración. Aunque algunas estadísticas recientes han sido fuertes, como los pedidos de bienes duraderos y el sentir de los consumidores, muchos comentaristas están esperando una desaceleración, motivada por un debilitamiento en el mercado inmobiliario.

Como confirmación de que los inversionistas esperan que la economía se debilite, el rendimiento del bono del Tesoro de EEUU a 10 años cayó de 5.24% a finales de junio a 4.99% el viernes, después de conocerse las cifras del PIB.

El ambiente optimista de los inversionistas en acciones está motivado en gran medida por la percepción de que la Reserva Federal de EEUU utilizará los datos del PIB como un pretexto para detener su prolongada política de ajuste monetario. Parte de la venta masiva de acciones entre mayo y junio estuvo motivada por el temor de que la Fed se excediera frente a un alza en la inflación central, con repetidos incrementos en las tasas.

Pero los inversionistas también pudieran sentirse cómodos por la impresión de que un crecimiento del PIB más lento todavía no está afectando los números de las ganancias. Lehman Brothers dice que la primera parte de temporada de resultados en EEUU, Europa y  Japón ha demostrado que las sorpresas de signo positivo superan a las negativas., al menos en una proporción de dos a uno.

Y los inversionistas también pudieran sentirse complacidos por la mezcla de crecimiento global. Una combinación de una desaceleración en EEUU y una aceleración en la actividad de Europa y Japón ayudaría a equilibrar la economía global, y aliviaría problemas como el déficit en la cuenta corriente de EEUU.

Los datos de ayer ciertamente indican que Europa y Japón están cumpliendo con su parte del negocio. El sentimiento económico de la eurozona está en su punto más fuerte desde 2001, mientras que las ventas al detalle en Alemania recibieron un impulso vinculado a la Copa Mundial, y la producción industrial de Japón subió 1.9% en junio.

VERSION: IVAN PEREZ CARRION