Posposición reforma fiscal se reviste de gradualidad

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POR CLAUDIO CABRERA
Para la República Dominicana, en medio de una causa desesperada, tal como lo indicaba el extinto profesor Juan Bosch en su bien evocadas charlas radiales de los años 60, nunca como ahora, fue la noche más oscura que cuando empieza a amanecer.

El anuncio del secretario de Finanzas, licenciado Vicente Bengoa, en el sentido de que el país no tendrá, por ahora, la premura de someter al conocimiento del Congreso Nacional la reforma tributaria desde ya o cuando menos, en medio de un proceso electoral el año venidero, le quita grandes presiones a las autoridades, quienes se disponen a elaborar un instrumento tributario con mucho más tiempo y con mayores posibilidades de efectividad para mejorar las recaudaciones.

Acorde a la nueva situación originada, según el secretario de Finanzas, Vicente Bengoa, la Cancillería dominicana fue debidamente notificada esta semana en el sentido de que en Washington, donde estaban todos los presidentes signatarios del CAFTA-RD, “se llegó a un acuerdo amigable en donde van a dar dos años y medio al país para someterla al Congreso Nacional”.

Bengoa considera que “con eso ya no tenemos la premura de tener que someter la reforma tributaria al Congreso en medio de un proceso electoral”.

Aunque esta reforma no pretende buscar mayores recaudaciones y se procura que tenga un carácter “neutro”, dándose por seguro que los porcentajes actuales del Itbis no serán aumentados.

De todas formas, muchos analistas estiman que el gobierno tiene una piedra en el camino, la cual tratará de remover como producto de un diálogo que emprenderá con los empresarios del país, para determinar cómo eliminar la Comisión Cambiaria.

Este gravamen es el que cobran las aduanas a los productos que vienen a territorio dominicano, para formalizar la reforma y compensar la desaparición de un gravamen que ingresa a las arcas del Estado RD$21,000 millones. “Eso es parte fundamental de la reforma tributaria”, explica Bengoa.

En tal sentido afirma que se está explorando la modalidad del aumento de la base tributaria, entre otras cuestiones y en común acuerdo con el empresariado, dado que actualmente, tan sólo el 50% de los bienes elaborados y de consumo están siendo gravados, a pesar de que hay algunos que podrían ser susceptibles de aplicarles el gravamen.

En el país, comparado con Centroamérica, el Itbis es uno de los de tasas más altas; pero en tanto en República Dominicana solamente se le aplica a un 50%, en esas naciones abarca entre el 75% y el 80% de los bienes.

Se trata de una reforma que no busca recaudar dineros para el gobierno de manera adicional, “sino eliminar distorsiones que actualmente prevalecen en el sistema tributario dominicano”.

Estos cambios se deben a que por los acuerdos en el marco del Cafta-RD, se convino en que todos los impuestos o cualquier tipo de tributo o comisión que se cobre cuando un producto entre a uno de los países signatarios, quedará eliminado al entrar en vigor dicho acuerdo entre las partes.

Adicionalmente, está el problema de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que según Bengoa exige un trato similar para sus relaciones comerciales bilaterales, “sin discriminación”.  

En su momento, las sorpresivas declaraciones del representante del FMI en el país, Ousmene Jacques Mandeng, en el sentido de que la reforma fiscal no implicará subida de impuestos ni mayor presión tributaria, también trajeron consigo un gran alivio a los sectores productivos y a todo el país.

Tan pronto comenzaron a barajarse las cartas por jugar entre las autoridades y el Fondo Monetario Internacional (FMI) con miras a los cambios para implementar la nueva reforma fiscal y colocar al país en vías de acceso al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica, enseguida surgió la solución.

Al menos, tal fue el efecto que a nivel del país evidencia el nuevo acuerdo a que se ha llegado con el Fondo Monetario, en el sentido de posponer la puesta en vigencia de la nueva Reforma Tributaria, instrumento que en medio de la crisis que arrastra el país desde años recientes, pudo haber acelerado un “shock” mortal a la economía en las actuales circunstancias.

Bajo estas circunstancias, al abrirse un espacio más gradual para poner en práctica la reforma fiscal que el gobierno estudia en estos momentos, el país evadió un arriesgado “salto mortal” hacia lo desconocido.

CAMBIO DE SEÑALES

Para quienes siguen de cerca las negociaciones entre las autoridades gubernamentales con el FMI, las declaraciones recientes del representante, Ousmene Jacques Mandeng, contrastan con las dadas hace días por el subdirector del organismo, José Fajgenbaum, en el sentido de que el gobierno debía hacer una reforma “lo más pronto posible”, para reponer los ingresos que el país dejará de percibir una vez se adentre en el esquema de libre comercio con Centroamérica y los Estados Unidos.

Entre esas pérdidas figura la eliminación de la Comisión Cambiaria que se cobra a través de la Dirección General de Aduanas a todos los bienes que ingresan al país y cuyas recaudaciones alcanzan por este concepto a los RD$21,000 millones.

Otra preocupación expuesta por los funcionarios del FMI es que igualmente la actual legislación tributaria muestra que en el sistema prevalece mucha inequidad, por lo cual se enfatiza en la necesidad de hacer que, a través de la reforma, se nivele la carga tributaria, en vista de que ahora algunos sectores pagan más que otros.

Tan pronto se dieron estas declaraciones a principios de este mes, varios legisladores, incluyendo del partido gobernante PLD, señalaron que el país no resiste más impuestos y que se debe evitar subir la carga tributaria.

No obstante explicarse los efectos “neutrales” de la actual reforma, algunos sectores han mostrado escepticismo en el mismo sentido, a pesar de lo cual el secretario Bengoa enfatizó que el incremento del universo tributario será bien sopesado para que no haya aumento en la presión tributaria.

A juicio del secretario de Finanzas, los efectos de un posible aumento en los precios de artículos aún no gravados por el Itbis, resultarían anulados por la eliminación de la Comisión Cambiaria.

OTRO ESCENARIO

La urgencia para que el país emprendiese de inmediato la reforma tributaria, se suscitó como parte de los propio acuerdos a que arribaron las autoridades con el FMI y cuyos mandatos de cumplimiento bilateral están contenidos en el “Programa Económico de la República Dominicana (2005-2006)”, para la puesta en marcha del “Acuerdo Stand By” por dos años.

En el acápite relativo a las reformas estructurales del documento señalado, se indica que “el mejoramiento de la posición fiscal será respaldado por reformas en la política impositiva, la administración de ingresos, la gestión de gastos públicos y el manejo de la deuda”.

“En vista de la necesidad de compensar las pérdidas de ingresos asociados a la implementación eventual del CAFTA y la reducción gradual de impuestos a la comisión cambiaria y a las transacciones financieras, que empezará en enero de 2006, el gobierno está comprometido con una reforma tributaria, cuidadosamente secuenciada, dirigida a simplificar el sistema tributario y a ampliar la base impositiva, que fortalecerá los ingresos a mediano plazo”.

Resalta el documento de compromiso que en tal sentido, el gobierno desarrollará con la asistencia técnica del FMI, los detalles de un paquete de reformas tributarias para marzo de 2005 y para junio de 2005 acordará una estrategia para su implementación, que podría ser adelantada dependiendo de la fecha de la aprobación del CAFTA.

Esta estrategia -sostiene el documento-, será compatible con nuestro compromiso de consolidar aún más la posición fiscal en el 2006.

Originalmente estaba previsto para el mes de abril último, el inicio de la aplicación a fondo para enfocar “un programa detallado de reformas, con la asistencia técnica del Fondo y de otras instituciones”.