Pospuesta la corrupción, hablemos de administración

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Si en la Cámara de Cuentas no hubo dolo, sino inoperancia, como concluyó el Senado en su juicio político, es hora de plantear seriamente un cambio de modelo de gestión administrativa en el Estado.

Al margen de que la frontera entre corrupción e ineficacia simple es demasiado difusa en el modelo actual, desde el puro aspecto financiero y administrativo, debe preocupar que un mayor presupuesto no sirva para funcionar mejor. El de la CC se multiplicó por 13 en ocho años y ya vimos lo que pasó.

Como no es el único caso, es hora de plantear el asunto en serio antes de que se cumpla, por ejemplo, el justo anhelo de destinar a educación el 5% del PIB.

¿Qué hace el Estado con el dinero? En algunos sectores, como el Poder Local, se va en pura burocracia.

En la medida en que han crecido las transferencias de fondos a los ayuntamientos se han multiplicado los distritos municipales, los nuevos municipios, y por ende, los empleos.

Sea por la razón que fuere, el hecho de que la Secretaría de Estado de Educación haya reaccionado a la denuncia de baja calidad en la leche del desayuno escolar con una actitud que no parece orientada a exigir a los proveedores cumplir cabalmente con lo que se les paga, pone a pensar sobre la pertinencia de invertir más en un programa como ese. ¿De qué sirve llegar a más niños y niñas, si de todos modos beberían agua con azúcar?

En el sector salud se discute un justo aumento a los médicos, pero si no se organiza el modelo de gestión en los hospitales, esta reivindicación solo conseguiría el mismo desorden e ineficiencia con médicos mejor pagados.

El Seguro Familiar de Salud del régimen contributivo sólo pudo ser puesto en vigencia cuando los proveedores principales recibieron todas las garantías sobre sus ganancias.

Hoy las cifras acumuladas en ese renglón contrastan con la realidad del afiliado, cuyas quejas, irónicamente, son inversamente proporcionales al desconocimiento de la gente sobre a qué tiene derecho. En medio de tanto dinero, no se ha invertido suficiente en información como para que la población sepa hasta qué punto puede exigir cobertura en salud.

¿Qué tan eficaz será el subsidio que ha garantizado recientemente el gobierno al sector que, disfrazado de pobre, controla el negocio de las guaguas?

Es hora de replantearse las prioridades y la manera de distribuir el dinero público. El episodio de la CC nos está mostrando un modelo generalizado que sencillamente no funciona, y hay que ocuparse de eso ahora. Sobre el tema de la corrupción, nuevamente pospuesto, ya nos ocuparemos en otro siglo.