Predicando en el desierto

claudio

Yeni Berenice Reynoso, la joven y aguerrida fiscal del Distrito Nacional, volvió  a la carga con su “tesis” de la jurisprudencia de la corrupción que, a su juicio, se ha establecido en nuestro sistema de justicia para garantizar impunidad  en los casos importantes. Y puso ejemplos concretos, con nombres y apellidos, como el archivo del expediente del exministro de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa, que ha regresado al centro de  la atención pública  a propósito de  los sobornos que  admitió haber pagado  Odebrecht por ser quien mas contratos firmó –un total de siete–  con la constructora brasileña, y  el de Aduanas en Santiago, donde varios hijos de dirigentes del PLD y exfuncionarios del gobierno de Leonel Fernández fueron acusados de una estafa por mas de cien millones de pesos en perjuicio  de esa entidad, que posteriormente retiró la querella y siete años después no hay una sentencia. Son casos como esos, dice Yeni Berenice, los que contribuyen a que la ciudadanía tenga tanta desconfianza en la justicia, pero también han contribuído significativamente, agrego yo,  a  ese descreimiento, el destino que se le dio al expediente acusatorio contra el senador por  San Juan y Secretario de Organización del PLD Félix Bautista, y mas recientemente el escándalo de la OISOE, donde una mafia que extorsionaba a los contratistas empujó al suicido a un arquitecto, así como  la  sobrevaluación del remodelado  hospital Darío Contreras, dos casos que el Ministerio Público  ha puesto a hibernar hasta  que desaparezcan de nuestra memoria. De eso no tiene la culpa, por supuesto, la joven y aguerrida fiscal del Distrito Nacional, que considera “muy válido” que la ciudadanía reclame en las calles el fin de la impunidad, pero no creo que se sienta cómoda ni feliz siendo la solitaria voz que clama en el desierto sin que a nadie en el sistema de justicia parezca interesarle   su prédica contra la corrupción y la jurisprudencia  que, paradójicamente, la legitima.