Presencia árabe en RD

UBI RIVAS
Es tiempo más que suficiente para que un escritor árabe relate en un volumen la presencia árabe en República Dominicana, que ha sido muy señera en todos los renglones del diario vivir, deportes, medicina, ingeniería, economía, política, empresarial, leyes. Esos árabes ilustres que pudiera redactar la historia de los suyos en nuestro país bien podrían ser Roberto Saladín, notable economista y articulista exclusivo de HOY, además de excelentísimo interlocutor, así como también el distinguido civilista, jurista y deportista Luis Schecker Ortiz.

El tema de hoy es consecuencia de las reflexiones que produjo al suscrito la re-inauguración del Club Libanés, Sirio y Palestino, el día cinco de mayo último, en el borde de la autopista 30 de mayo, el que conforme a inserciones noticiosas, resultó concurridísimo y amenísimo.

Originalmente ese centro que congrega a los árabes residente en nuestro país, que deben andar por los doscientos mil individuos, funcionó frente al Parque Independencia, contigüó al cine del nombre de la principal plaza y parque de la capital dominicana, donde funciona hoy el canal 6 de TV.

En mi Santiago de los Caballeros natal, el club Libanés, Sirio y Palestino funcionó hasta donde conserve memoria, en los altos del famosísimo café Antillas, frente al principal parque de la Ciudad Corazón, el Duarte, en un edificio de dos plantas propiedad del impresor don R. Hipólito Cruz. No tengo informaciones hacia donde se mudó luego.

En ese club se agrupaba la numerosa colonia árabe santiaguense y allí disfruté de manera indeleble rumbosas fiestas con mis amigas árabes que siempre he admirado y me han seducido tantísimo.

Por motivos y razones de tipo psicológico que no es tema de esta breve entrega para ponderar la importancia de los árabes en nuestro país, a sus nacionales le estaban vedados los centros sociales copetudos de la época, y fue el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo quien les posibilitó su acceso a la alta sociedad, y recuerdo que en mi lar nativo fueron Jaime Sued Saad, Pedro Jorge y Jacinto Dumit los primeros que ingresaron como socios al exclusivo Centro de Recreo de Santiago de los Caballeros.

También fue el generalísimo quien con su poder omnímodo introdujo el merengue en los salones aristocráticos cuando advino al poder en 1930.

Tampoco los negros tenían acceso a los centros sociales exclusivos de entonces y en mi Santiago de los Caballeros amado los primeros que debutaron con el apoyo del generalísimo fueron Luis Tomás Saillant y Rafael Vidal Torres, pero 16 años luego de su ascenso al poder, es decir, en 1946.

El periodista árabe Kassin El Himani redactó importante volumen relacionado con la presencia árabe en nuestro país y en las Antillas Holandesas en 1934 y otro en referencia a describir lo que era el país entonces, laudatorio al generalísimo, pero nadie más, que tenga conocimiento, se ha ocupado de reseñar la historia de la presencia árabe en RD, y ya es tiempo de que se escriba, así como también la inauguración de un importante nigh club esencialmente árabe, con belly dancer y comida árabe, que es una de las más suculentas del mundo.

Los empresarios Julio Hazim y Johnny Dauhajre bien podrían inaugurar ese club, habida cuenta de que el primero podría obtener los recursos mientras que el segundo posee un formidable local para el propósito.

Omito la relación de los árabes que han sobresalido en nuestra sociedad con timbre de orgullo para su raza y para el país para que no mencionando a algunos, peque de exclusivista.