Presidencialismo en RD: Un sistema desfasado

Desde el nacimiento como nación dominicana, ésta ha sido gobernada bajo el anacrónico sistema presidencialista, donde el poder ejecutivo representa la máxima autoridad de tres poderes.
El presidencialismo es un sistema de gobierno incluido en la Constitución de Estados Unidos en 1787, al elegir su primer presidente. El cual con inteligencia y visión aprovechó para desarrollarse. Aquí el presidencialismo se utiliza para enriquecer sus actores políticos, disfrutar del poder y escalar de estatus social. Sistema que ha sido incapaz de resolver el más mínimo de los problemas nacionales.
Es un sistema proveedor de presidentes, funcionarios y políticos inexpertos, sin experiencia de gestión ni con capacidad gerencial para enrumbar la nación hacia un verdadero desarrollo.
Los hechos demuestran que es un régimen desfasado, que ya cumplió su ciclo del siglo XIX, que no tiene espacio para generar gobiernos con capacidad operativa y adecuada funcionalidad.
Las características patológicas del presidencialismo es que ha venido debilitando la estabilidad democrática, la paz social, el sistema de partidos y la institucionalidad.
La concentración de los poderes en un solo partido genera desconfianza y poca representatividad en la sociedad, situación que hoy es inaceptable.
Muchos países similares al nuestro gobernados bajo ese anacrónico y concentrador modelo muy pocos han avanzado en su desarrollo.
El sistema presidencialista dominicano ha sido una rémora para impulsar el desarrollo sostenido. Mantiene el país endeudado, con elevada tasa de pobreza, corrupción, desempleo, pérdidas de valores, deficientes en los servicios públicos y debilidad institucional.
Ya ninguna nación puede ser gobernada por criterios de una persona, “presidente”, sobre todo un país con bajos indicadores en desarrollo humano.
El presidencialismo dominicano ha sido sostenido por sus agresivas políticas clientelistas, el empobrecimiento y el asistencialismo degradante de la dignidad humana.
Las naciones son empresas complejas, que demandan ser gerenciadas con alta eficiencia operativa que lo haga autogestionarias y generadoras de riquezas para todos los ciudadanos.
El presidencialismo solo ha sido fuente riquezas para los que ostentan el poder en desmedro de las clase pobre.
Urge un nuevo modelo de gestión gubernamental, con capacidad operativa y gerencial que tienda a mejorar la calidad de vida de los dominicanos y se fundamente en el arcaico sistema presidencialista.
El país demanda de un sistema que valore la honestidad, la profesionalidad, la productividad individual y el conocimiento. Que no degrade ni cualquierice las posiciones ministeriales, gerenciales ni funcionariales del Estado.