Presidente Danilo Medina yo no soy enemigo suyo

Ubi Rivas.

Desde el 19-05-1982 en que escribí una carta pública a mi único compadre, el presidente Antonio Guzmán, en la que extendía un ramo de olivo a nuestras diferencias de Estado, publicada en el desaparecido matutino El Sol, no había repetido esa impronta, hasta hoy, en que por este medio me dirijo directo al presidente Danilo Medina, para precisarle y asegurarle, que no soy su enemigo ni personal ni político.
Yo no soy enemigo suyo presidente Medina, ni personal ni político, porque apenas si le he visto personal una sola vez, cuando mi dilecto afecto el embajador José Manuel Betances Castillo (Víctor) me introdujo a su despacho para saludarle, ejerciendo de ministro administrativo de la Presidencia en el primer Gobierno del presidente Leonel Fernández. Agradezco, presidente Medina, que cuando mi madre falleció, usted me expresó su pésame a través del celular del embajador Betances.
No puedo ser enemigo político suyo, presidente Medina, porque nunca he militado en partido político alguno, porque coartaría mi libertad de expresión, que es el legado supremo de la muerte del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, cuando nació el albedrío de disentir.
No puedo ser enemigo suyo, presidente Medina porque siempre mi cosmovisión me ha trazado el concepto de ser enemigo de conductas, no de personas. Mis decenas de artículos publicados en su primera campaña electoral explicándole como visualizaba diferentes aspectos nodales que podría acometer con éxito, atestiguan, presidente Medina, que no soy ni seré nunca, enemigo personal suyo.
El quid del asunto es que no coincidimos en la forma como usted, presidente Medina, conduce el país con temas como la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia, la haitianización pasmosa, la escalada peligrosa del endeudamiento externo, el desorden del tránsito vehicular, la grave deforestación, y el permisivismo populista suyo.