Presidente hace llamado sin precedente: ¡Reclamar justicia!

Probablemente no hay precedente de que un Presidente dominicano haya exhortado a su pueblo para que, por sí mismo, demande justicia de las autoridades. Lo más parecido fue un pronunciamiento de Bosch desde la oposición, cuando levantó la consigna de presionar a Balaguer para que obedeciera sus propias leyes. Ha sido la costumbre que el Ejecutivo busque los mecanismos para lograr de los funcionarios judiciales el tipo de justicia que el Presidente entiende conveniente para su gobierno. El Presidente Medina, nueva vez, hace declaración pública en ese sentido. Y el pueblo, en todas sus instancias participativas debe entender la naturaleza y la importancia del llamado de su mandatario.

Cabe conjeturar una comunicación defectuosa, poco fluida o  efectiva entre el Presidente y el Poder Judicial. La percepción generalizada es que la justicia está controlada por instancias de poder que no representan a la ciudadanía, cuyos objetivos no necesariamente son afines con los demás poderes institucionalmente establecidos; tampoco con la autoridad y el poder formal e informal de que dispone el Ejecutivo. Y ni siquiera con la facción partidaria del Presidente; ni mucho menos con las organizaciones de la sociedad civil.

Se trata de un pronunciamiento que es denuncia a la vez. El llamado, en principio, se refiere tan solo a los reos de la justicia, que escapan de las cárceles o de los procedimientos de encarcelamiento. Pero, por extensión, se refiere a aquellos que se sabe o se presume con verosimilitud, que son personas, empresas o grupos que deben ser sometidos y juzgados con imparcialidad. Lo cual es, en definitiva, la causa más profunda y eficaz de que no haya justicia ni contra grandes ni pequeños delincuentes, sean estos contra las propiedades y las personas privadas, ya lo  sean contra las propiedades y los bienes públicos.

El Presidente nos estaría diciendo que tiene poco qué hacer contra una justicia corrompida arriba y abajo (con honrosas islas de integridad y probidad). Jamás debe entenderse que las declaraciones del Presidente sean subversivas, puesto que el mandatario Medina redunda en señales de cautela y de respeto al orden institucional. Pero, para el que no se hace desentendido, son demasiado obvios y abundantes los hechos y las evidencias, las percepciones y las denuncias.

Este llamado del Presidente es además, y sobre todo, una oportunidad para este pueblo entender y actuar con responsabilidad. Sobre la base de que no puede haber justicia en una sociedad en que los que más la necesitan no la exigen ni procuran. Para que haya justicia, el ciudadano, individual o colectivamente, tiene que actuar como parte integral -¡que es!- del sistema judicial: como actor demandante y beneficiario, y como hacedor, en última instancia, de la ley. Nadie se haga el bobo, ni mucho menos se quiera poner de lado la importancia de estas responsables declaraciones  del Presidente. Hechas, por demás, con su habitual respeto a la separación de los poderes del Estado. ¡Atención al desorden y al secuestro  institucional!  En esto, no dejemos solo al Presidente.