Presidente sirio Assad aparece públicamente orando en una mezquita

DAMASCO. AFP. El presidente sirio, Bashar al Assad, rezó hoy en una mezquita de Damasco con motivo de la fiesta del Eid al Fitr, que marca el final del ramadán, coincidiendo con informaciones de la prensa europea de que los servicios secretos británicos y alemanes ayudan a los rebeldes en Siria.  

En imágenes difundidas por la televisión oficial, Asad aparece sentado en el suelo de la mezquita de Al Hamad, en el barrio residencial de Muhajirin (norte), acompañado, entre otros, por el primer ministro Wael al Halaqi, recientemente designado para ocupar esta función, Mohamed Said Bkitan, secretario general adjunto del partido Baas, y el jefe del Parlamento Jihad Lahham.  

Esta era la primera aparición pública del presidente, vestido con traje oscuro, camisa blanca y corbata gris, desde el ataque que costó la vida a la cúpula de la seguridad del régimen el 19 de julio.  

Desde entonces, la televisión lo ha mostrado varias veces recibiendo a personalidades, pero ésta es la primera vez que se le veía fuera de su palacio.  

El imán jeque Mohamed Kheir Ghantus eligió la sura del Corán que afirma que tras lo malo, llegará lo bueno y aseguró que Siria “se impondrá al complot estadounidense-occidental apoyado por wahabitas y takfiris” (extremistas religiosos sunitas).  

“Nuestros enemigos entre estadounidenses, sionistas y sus agentes deben estar encantados viendo cómo nos matamos tras haber sembrado la discordia entre nosotros”, lamentó.  

La fiesta del Eid al Fitr, o fiesta del Banquete, tradicionalmente es una ocasión de ofrecer regalos a los niños, pero en Siria seguían hablando las armas, que dejaron al menos siete muertos por la mañana, tras las 137 víctimas registradas el sábado en el país (63 civiles, 31 rebeldes y 43 soldados), según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). 

Los combates continúan en Alepo, principalmente en los barrios de Seif al Dawla e Izza, señaló el OSDH.  

Los rebeldes contarían con la ayuda de los servicios secretos de países como Gran Bretaña y Alemania, según la prensa de estos países.  

Según el Sunday Times, que cita a un responsable de la oposición, los servicios secretos británicos los ayudaron a lanzar varios ataques contra las fuerzas del régimen.  

“Los servicios secretos británicos observan con atención desde Chipre lo que está pasando”, declaró este responsable, y les proporcionan información “a los turcos y a los estadounidenses”.  

Según este responsable, las autoridades británicas “aprueban al 100%” las informaciones secretas que son transmitidas desde su base militar en Chipre, y que pasan por Turquía, hasta llegar a las manos de los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL), formado por desertores y combatientes civiles.  

Las informaciones transmitidas concernían principalmente los movimientos del ejército regular hacia Alepo, segunda ciudad de Siria y escenario de una batalla crucial para el régimen desde hace casi un mes.  

El semanario alemán Bild am Sonntag informa por su parte que los agentes del Servicio Federal de Inteligencia Alemán (BND) observan frente a las costas sirias, gracias a sofisticadas técnicas, los movimientos de las tropas de Assad y transmiten estas informaciones a los servicios británicos y estadounidenses que a su vez se las comunican a los rebeldes.  

Los países occidentales, que piden la partida de Asad, sin embargo, no quieren armar a los rebeldes, alegando el riesgo de que este arsenal caiga en manos de islamistas extremistas. 

CNS “consternado” por Brahimi. En el terreno diplomático, el nuevo mediador internacional para Siria, Lakhdar Brahimi, no parece haber entrado con buen pie a desempeñar sus funciones a juzgar por las duras críticas de la oposición tras declarar que no sabe si ha llegado el momento de pedir la partida de Assad.  

El Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición de la oposición, se declaró “consternado” por las palabras del diplomático argelino y pidió en un comunicado al nuevo emisario que se disculpe ante el pueblo sirio.  

Según la oposición, esas declaraciones ofrecen al régimen “el derecho a matar a decenas de miles de sirios”.  

En Damasco, la situación del vicepresidente Faruk al Shara sigue siendo un misterio tras el supuesto intento de desertar del país, que anunciaron los rebeldes y que el sábado fue desmentido por su oficina.