Presidente Trump: ¿Réquiem para el neoliberalismo?

La implementación de la política neoliberal fue obra de los republicanos, formó parte de las iniciativas del presidente Ronald Reagan, que debieron asumir todos los presidentes que han gobernado la gran nación tras la denominada década perdida en la que presidió, 1981-1989.
Luego de la gran inflación que estremeció no solo a los Estados Unidos, sino que sentimos nosotros y los demás países de la región, la recomendación de Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, fue estimular la iniciativa privada e individual frente al Estado y reducir el crecimiento del gasto público.
También implicó reducir la regulación de la actividad económica, control de la oferta monetaria, reducción de los tipos marginales de los impuestos que gravaban el trabajo y el capital; política que fue asumida por el resto del mundo y de cuyos resultados 27 años después son muy cuestionados.
Trump sale al ruedo por el mismo partido republicano, pero negando el discurso de Reagan, reivindicando la pérdida de empleos, de la gran industria que hizo de ese país una gran nación y prometiendo devolver la identidad del pueblo norteamericano.
Debemos recordar que Bernie Sanders coincidía con el discurso de Trump en cuanto a la crítica de la política neoliberal y que concitó la simpatía de los jóvenes norteamericanos, lo que indica que el modelo estaba agonizando; y fuera con Trump o con Sanders había que romper el esquema que creó inconformidad en los votantes que ven con estupor el crecimiento de la brecha de la desigualdad.
El también Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha demostrado que la riqueza del mundo la posee el uno por ciento de la población, mientras el 99 por ciento está amenazado hasta de morir por falta de medicamentos, alimentos y otras necesidades básicas.
En Estados Unidos desaparecieron los grandes centros industriales, hubo desplazamiento de la mano de obra entre otras carencias que produjeron el descontento y la desesperanza.
Si bien Donald Trump no garantiza que todo va a cambiar para bien, a la candidata demócrata le faltó el carisma, aparte de ser vista como de la vieja guardia de la política de Estados Unidos, según advirtió el cineasta Michael Moore, quien en julio de este año enumeró las cinco razones por las que Trump iba a ganar las elecciones, tras aclarar que siempre ha sido demócrata.
Dijo que la clase obrera-por fin la clase obrera- vería a Trump como su aliado, por ser un hombre blanco, las políticas de Clinton poco asimiladas por el enojo hacia el sistema y que votaría para mandar un mensaje al sistema político norteamericano que se niega a cambiar.
Después del Brexit y ahora el triunfo de Trump, no queda más que el réquiem para el modelo neoliberal, pero no parece que lo que viene sea mejor que lo anterior. Debemos estar atentos.