Presiones sobre muchos jóvenes

La preocupación por el futuro obliga a tomar en cuenta un estudio aplicado al sector poblacional comprendido entre los 19 y 24 años de edad con un balance de nivel educativo bajo, de 41% de jóvenes sin haber completado el bachillerato y con más de la mitad de ellos fuera de otros aprendizajes que les sirvan para alcanzar posiciones laborales convenientes. Esta radiografía tomada por Acción Empresarial por la Educación, Educa, refleja factores económicos y sociales de larga vigencia que tronchan los esfuerzos de superación de adolescentes y adultos que repercuten sobre un presente en el que el Estado dedica mayores recursos que antes a la enseñanza, lo que no estaría bastando para integrar al desarrollo intelectual y técnico a un componente estadísticamente importante de la nación que además padece notable desempleo aunque su mano de obra sea calificada.

En el contexto de lo nacional, con fallas estructurales y de políticas estatales que no tienen que ver directamente con el sistema educativo, tienden a propiciar deserciones escolares los predominios de salarios insuficientes para cubrir el costo de la vida de una gran parte de las familias y las imperfecciones de la seguridad social que aumentan el peso de gastos en el hogar, aun más si otros sistemas asistenciales públicos, incluyendo coberturas a la vejez, tardan en alcanzar metas. Las presiones de la desigualdad restan presencia en las aulas.

Buenas bases para progresar

El jefe de la misión del FMI que acaba de visitar República Dominicana considera que el crecimiento de la economía por encima del potencial, la baja inflación y las elevadas reservas internacionales confieren sólidos fundamentos macroeconómicos al país en el que percibe, además, avances institucionales en materia de seguridad jurídica, regulación y supervisión financiera, etc. Ha certificado unas condiciones nacionales que servirían para mejorar el orden social. Para que las pujanzas y éxitos deriven en amplio acceso a beneficios. A más favorables diagnósticos para lo grande, más motivos para extrañar mejores índices en ingresos para la fuerza laboral, asistencia en salud, protección a la maternidad, infancia y la tercera edad; reducción de la inseguridad sobre ciudadanos y control a delitos relacionados a exclusiones del empleo y la educación.