Prestidigitación geopolítica

Prestidigitación geopolítica

EDUARDO KLINGER PEVIDA.

“No hay datos ni pruebas que respalden la teoría de un escape”

Prestidigitación es magia, combinación de trucos y juegos rápidos de mano para convencer que “es” lo que no “es” y que “está” lo que no “esta”. En geopolítica la magia sirve para convertir mentiras en verdades y verdades en mentiras para obtener beneficios políticos sin importar cuánto se sacrifique lo moral y decente.

Cuando prestigiosos científicos, incluyendo estadounidenses, concluyeron, tras una inspección en China, que era “extremadamente improbable” que el virus hubiese salido de un laboratorio, EEUU rechazó el informe porque, sin ni siquiera cuidar las apariencias, ellos no participaron en la preparación; traduzco: no recogieron el guión previsto. La opinión generalizada desde un principio, respaldada por la propia CIA, descartaba el origen o escape de un laboratorio.

El informe preparado por el equipo de científicos había que descalificarlo porque no acogía lo conveniente para la campaña contra China. Ahora pretenden corregir el “error” y tratar de obtener una nueva versión acomodaticia para quienes asumen roles de fiscales, jueces y verdugos.

Medios internacionales señalan que “un grupo de científicos de primera fila” –el anterior equipo evidentemente no lo era- han pedido “una auténtica investigación” –consecuentemente la anterior no lo fue- para esclarecer el origen viral. Innecesario invertir recursos en hacerla para un resultado previsto de antemano, sino observemos que la mayoría de los “científicos de primera fila” son norteamericanos. Estos sabios a ultranza, que no participaron en el aniñáis en el terreno, aseguran no hay pruebas para concluir lo que asegura el informe.

Las evidencias que ellos necesitan ya las tienen construidas y las conclusiones previstas. Es tal el desprecio que cultivan y propagan contra China que el raciocinio e inteligencia de muchos científicos y políticos se hayan afectados, aunque en verdad, creo que la mayor afección es en la vergüenza y lo moral.

Robert Garry, experto estadounidense en virus emergentes que desde el surgimiento del coronavirus lo ha estudiado, considera que la carta publicada “tergiversa completamente” el informe publicado y asegura “no hay datos ni pruebas de ningún tipo que respalden la teoría de un escape”.

Asimismo advierte que ningún país, incluyendo EEUU, aceptaría una investigación como se le exige a China y recuerda que “hipótesis de un escape en un laboratorio se basan en un supuesto gran encubrimiento y en una compleja conspiración perpetrada por algunos de los principales virólogos del mundo. Es decepcionante ver que algunos destacados científicos apoyan estas acusaciones infundadas”.

Ha salido a la luz otra prueba de prestidigitación geopolítica mostrando que es lo que no es y que el problema está donde no está. Habiendo acusado incesantemente a China de encubrir cifras de contagio y muertes se conoció que Anthony Fauci, el “gurú” epidemiológico, reconoce que si bien el estimado de la Universidad de Washington de 900 mil muertos estadounidenses –superior los 581 mil reportados oficialmente- es poco más de lo que él pensaba, estaba de acuerdo que en EEUU se había subestimado el número de fallecidos. Evidente propuesta norteamericana: acepten lo que diga sin razonar. El problema es que la mayoría del mundo sí razona.