Presupuesto en medio de la crisis mundial

La formulación de un racional proyecto de presupuesto  para el 2009 representa un reto para la preservación de la estabilidad y a la vez una magnífica oportunidad para el gobierno enviar un mensaje de austeridad, mejorar la calidad del gasto social y si bien no parece factible lograr la meta de un superávit primario equivalente al 2% del PIB, por lo menos que represente una ejecución lo más cercana al equilibrio que permita, dependiendo de las circunstancias mundiales, facilitar una política monetaria flexible y anti-cíclica.

La ejecución presupuestaria del 2007 fue un ejemplo de disciplina y por ello representó el mejor período de desempeño fiscal en término del programa económico con el FMI, pues permitió pasar de un déficit de 1% del PIB del sector público no financiero en el 2006 a un superávit de RD$13.9 miles de millones a septiembre del 2007 (superior a la meta de RD$10.5 miles de millones) permitiendo una mayor flexibilidad de la política monetaria y que el gobierno contara con los recursos para enfrentar los destrozos causados por las dos tormentas de finales del 2007.

La política fiscal en el 2008, en pleno proceso electoral, fue  expansiva por el impacto de las dos tormentas, que consumieron la meta de superávit presupuestario, más el incremento del subsidio eléctrico y del GLP, a los cuales se agregaron los subsidios alimenticios, conduciendo esta expansión del gasto a un déficit presupuestario estimado en RD$27 mil millones a septiembre y el necesario ajuste del lado monetario en momentos en los cuales los altos precios del petróleo proyectaban un grave problema de balanza de pagos.

El desplome mundial de los precios del petróleo ha significado un alivio en materia de balanza de pagos; sin embargo en términos fiscales están disminuyendo las recaudaciones por concepto de los combustibles, también el financiamiento proveniente de Petrocaribe y a eso se suma el normal enfriamiento de las recaudaciones por la desaceleración de las actividades económicas.

Si ayer el principal problema era de balanza de pagos, hoy el principal problema macro-económico es la sostenibilidad fiscal y la habilidad de las autoridades para no caer en un mayor déficit presupuestario que conduzca a una crisis de balanza de pagos y por vía de consecuencia a mayor contracción de la política monetaria.

En las manos del Presidente y el sector fiscal reside la posibilidad de una ejecución presupuestaria equilibrada para el 2009, lo cual sería el principal soporte para el mantenimiento de la estabilidad y facilitaría, en caso de que el sector externo lo permita, una mayor flexibilidad de la política monetaria para enfrentar la desaceleración económica y permitir la recuperación del crecimiento.