Primer bolero no fue Tristezas sino Dorila

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No he tenido la honra de conocer personalmente al señor Díaz Ayala. La noticia llegó a mí  a través del licenciado José del Castillo. Al finalizar su exposición en el Congreso sobre el Bolero, el  prestigioso musicólogo cubano Cristóbal Díaz Ayala se acercó discretamente y le señaló: “dígaselo a Casado”. El gesto tiene tremenda trascendencia histórica. Es esta la primera vez que musicólogo cubano alguno admite públicamente las tergiversaciones distorsionantes en la historiografía cubana sobre el origen de los ritmos antillanos. Insostenibles ya frente a elementales evidencias históricas. Díaz Ayala está admitiendo, que tanto la Criolla como el Bolero, tienen su origen histórico en la República Dominicana y no en Cuba. La nobleza de su mensaje, no podría ser tomado como una concesión personal porque no nos conocemos, más bien como indicio elocuente de que el destacado musicólogo cubano reconoce el peso histórico, seriedad y certidumbre de nuestros trabajos, investigaciones y afirmaciones, consecuentes con acontecimientos y hechos de memorias historiadas irrebatibles.

Una entrevista hecha en el programa “Solano Invita” a doña Águeda Vásquez, hija de Alberto Vásquez, autor de la emblemática Dorila, asume hoy el carácter de documento  bíblico: “Afirmó la señora Vásquez, que un funcionario del consulado dominicano en La Habana (lamentablemente no recogió su nombre para la posteridad), hubo de escuchar en la radio cubana de aquel entonces, una grabación de La Dorila, e inmediatamente éste inició gestiones para  que se reconocieran los Derechos de Autoría de su padre sobre esta canción dominicana. La casa grabadora reconoció los derechos Autorales de los descendientes de Alberto Vásquez y durante muchos años estuvieron ellas recibiendo en Santo Domingo las regalías correspondientes, de un sello disquero, que no pudo precisar.

La publicación del historial de las primeras grabaciones de RCA Víctor en Cuba es lo que ha destapado la Caja de Pandora y ha puesto en evidencia las distorsiones cubanas. Es vergonzoso y no hay manera de evadirlo, que RCA Víctor date una primera grabación de la Dorila en 1905 y que cuatro años más tarde, “supuestamente” en “1909” o en “1913” o lógicamente, después que la escuchara en Santo Domingo, Luis Casas Romero pretenda “re-inventar” un género que ya había sido conocido, afirmado y requete-serenateado por Garay desde 1895, cuando este fabulista desbocado tenía apenas 14 años.

Dorila (Letra de Alberto Vásquez y música de Luis Morcello) es grabada primeramente como bolero por el tenor Adolfo Colombo, antes de 1905, presumiblemente entre 1904 y 1905, pudiendo no haber sido originalmente grabada en Cuba, sino asimilada al catálogo de RCA: “las grabaciones hechas por la firma Zon-O-Phono, más conocida como Zonofono o Zonophone, una firma europea que para el tiempo de estas grabaciones, ya había sido absorbida por la Víctor”. El tenor Colombo vuelve a grabar La Dorila en 1907, junto a la soprano Pilar Jiménez y un quinteto de cuerdas, esta vez como “Clave” (Criolla). La orquesta de Pablo Valenzuela graba La Dorila como “Danzón”, también presumiblemente antes de 1905.

“Clave” se llamó en México a nuestra “Criolla”, cuando ésta alcanzara esa parte del continente, en el área de Yucatán; también se denominó “Canción Yucateca”. En nuestro álbum Criollas II, incluimos la “Clave” mexicana “Nunca”, de Guty Cárdenas, para que se observara que es el mismo género de nuestra criolla.

La Dorila resulta un arma de doble filo para la musicología cubana. La misma derrumba tanto su tesis sobre la criolla como la del bolero. El hecho simple de que fuera “el primer bolero grabado en el mundo. (Díaz Ayala)”, apunta la flecha de señalización de origen hacia el lugar donde nace el género: República Dominicana.

¡No es verdad! que: “posteriormente fue grabado –en 1906—el bolero “Tristeza” de Pepe Sánchez, según los registros de la época… Según esos “registros” hay dos fechas de grabaciones del dueto Abrego-Picazo, una fechada 5/7/1907 y otra ca/1907, tres años después de haber sido grabada la dominicana “Dorila”, como bolero. Esas dos grabaciones fueron tituladas con la denominación “Un beso, no “Tristeza”; su autor aparece como Pepe Sánchez.

Es inevitable especificar las referencias descritas de grabaciones anteriores a “Un Beso”, de Pepe Sánchez: 3 desde 1901 grabadas en NY. La tercera de estas gráficas 1901-4, también en NY y corresponden a: Himno Bayamés, Antonio Vargas, tenor, y 4 grabaciones del Himno Nacional Cubano; luego 2 de “La Paloma” hechas en 1904, hab. (Yradier) Carlos Francisco, tenor y otra en ca/1905; en 1906 “La Muladona”, c y dza. cub. Joseph Ramírez tenor; también en 1905 “Las Hermanas”, dza. cub.; finalmente de 10/24/06, la habanera “Tú” (ESF) cantada por la soprano Cavalieri.

Si hubiese habido alguna grabación de “Tristeza”, anterior, debió aparecer en esta meticulosa cronología. Hemos afirmado que Pepe Sánchez nunca pudo llamarle Bolero, porque el término ni el género, eran conocidos por él, todo ha sido ensamblaje febril a posteriori, como a posteriori se pretende que lo que la RCA Víctor registra como “Un Beso”, la historia lo registre como “Tristeza”. Como resulta demostrado, grabada en un “supuesto” año 1906 que no registra la RCA. Lo único que aparece grabado de Pepe Sánchez desde 1901 es “Un Beso”, en 1907. Todo lo que se intente “inventar’’ confirma el estilo abracadábrico cubano del “Primer-bolero” y la “primera-criolla”, como si los géneros no fuesen expresiones espontáneas del proceso dinámico tradicional de creatividad innominada, en el vientre cultural de cada pueblo.

Es fuerza dinámica caprichosa sin rostro, que escoge, establece o descarta. Ese “bolero” viene  vibrante, desde las callejeras noticias de Walter Walton (1809), hasta la prostituta “bachata”. No nos equivoquemos: ¡bachata es bolero!

Repetimos, tendrían que haber inventado el género en el instante de crear la inspiración y esto es humanamente imposible. Los Géneros surgen espontáneamente en la laboriosidad socio-cultural, no pueden ser “inventados” artificialmente e insertados en el gusto popular. En la musicología cubana se repite, no una, dos veces  esta viciosa aberración.

Repetimos, como Salmo Bíblico, el poema publicado en 1856, en el periódico “El Eco del Pueblo”, con el seudónimo “Presago”, atribuido a don Nicolás Ureña de Mendoza, padre de Salomé Ureña y abuelo de Pedro y Max Henríquez Ureña. Una treintena de años, antes del nudo mítico de aquel “primer” bolero cubano:

   Del Ozama la corriente   un ligero barco hendía    y reinaba la alegría a su bordo entre la gente en la popa de la nave  un gallardo marinero

   CANTABA ALEGRE UN BOLERO.