Primera Diócesis, no Arzobispado

FRANCISCO ALVAREZ CASTELLANOS
El señor Miguel Ramón Bona Rivera escribió hace algunos días un artículo en este diario, titulado “500 años del Primer Arzobispado”, y señala que primer el arzobispo de estas tierras lo fue “el doctor fray Pedro Xuárez de Deza”. Bien, yo, como buen vegano y estudioso de la historia de mi ciudad natal, tengo algo que decir al respecto. No sé en que fuentes abrevó Bona Rivera, pero yo lo hice en dos fuentes inatacables.

El padre Las Casas señala en su “Historia de las Indias, que “el día 26 de septiembre del 1512  se efectuó el acto de erección de la Catedral de la Concepción de La Vega en el Palacio Arzobispal de Sevilla”, dependiente directamente dicha catedral de la Metropolitana de Sevilla.

Y Las Casas agrega que “Al Obispado de la Concepción, subjetó y dio por término de diócesis, la villa de Santiago, la de Puerto Plata, la de Puerto Real, la de Lares de Guanhaba, la de Salvatierra de la Cabaña y de Santa Cruz. Olvidaron la villa del Bonao, que no era la menos de otras principal”. Estos datos se pueden encontrar en la página 353 de la citada obra del que años después fuera obispo de Chiapas, México.

Xuárez Deza fue, pues, el primer obispo que vino a América a hacerse cargo de su diócesis. El Vaticano había erigido las tres primeras diócesis del Nuevo Mundo al mismo tiempo, y estas fueron la de Santo Domingo de Guzmán, la de San Juan de Puerto Rico y la de La Concepción de La Vega Real.

Sin embargo, él único que “presentó sus credenciales” fue Xuárez Deza, convirtiéndose por lo tanto en el único obispo residente de aquellos tiempos, muriendo como tal.

La que fuera, pues, la primera catedral de todo el continente americano, fue destruida, junto a la ciudad de La Concepción, en la noche del dos de diciembre del 1562, y sus ruinas, abandonadas, aunque son testigos de un pasado esplendoroso, se encuentran en medio de un platanal ubicado al pie del Santo Cerro.

Hoy, la escuela primaria de Carrera de Palmas, situada frente a la carretera que lleva al Santo Cerro, lleva el nombre de Pedro Xuárez Deza, primer obispo que pisó tierras americanas, pero las nuevas generaciones, lamentablemente, no saben nada de nuestro pasado histórico.