Primeros pasos en pos de Haití

La comunidad internacional ha dado los primeros pasos formales hacia la reconstrucción material e institucional de Haití. En la reunión multinacional efectuada este domingo en Montreal se le ha puesto medida  al tiempo que durará la cooperación internacional con el propósito de levantar, primero, la infraestructura que le permita al Gobierno haitiano recobrar la funcionalidad.

No está claro aún el monto de la cooperación internacional con el propósito señalado. No están aún en marcha las propuestas técnicas para la reconstrucción. No hay a la mano un plan concreto, pero en una reunión que tendrá lugar  en marzo en la sede de la Organización de las Naciones Unidas se espera lograr avances concretos en este sentido. Es importante que se haya asumido un compromiso formal de cooperación que compromete a tantas naciones con capacidad.

 Parece lo más correcto que el Gobierno de Haití, asistido por la ONU, sea el que lidere la reconstrucción y que los demás países se ocupen de proveer la cooperación necesaria. Debe continuar fluyendo la ayuda de emergencia para   proveer refugios  y servicios públicos de  emergencia para ubicar a las familias que han quedado sin hogar. La reconstrucción abrirá  plazas de trabajo en abundancia. En Montreal se ha dado un gran paso por Haití.

Políticas  y realidad social

El hecho de que  un 18% de los hogares dominicanos tenga núcleos familiares cohabitados puede deberse a causas culturales y socio-económicas, pero no hay duda de que influye en el tamaño de la muestra la falta de políticas sociales enfocadas hacia el desarrollo humano. La garantía de un techo, la manutención y el cuidado de los hijos obliga a la convivencia de núcleos familiares distintos bajo un mismo techo,  es una alternativa nacida de un déficit en materia de cobertura social.

El estudio de la Oficina de Desarrollo  Humano de la Secretaría de Economía, Planificación y Desarrollo que da como resultado las cifras señaladas lo que revela es que las políticas sociales no crean las condiciones óptimas para que los jóvenes en capacidad productiva tengan las oportunidades necesarias para formar su propio núcleo familiar. Con este diagnóstico en las manos, los planificadores sociales tienen muy claro lo que hace falta en este país.