Prioridades

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Aunque con una tardanza considerable, ha sido puesto en marcha un proyecto dirigido a identificar nuestras prioridades en materia de conservación ambiental.

En esta iniciativa, denominada “Actividades para la autoevaluación de las capacidades nacionales para la gestión ambiental mundial”, están comprometidas las voluntades y recursos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La inversión es de siete millones de pesos.

Se trata de un inventario que ha debido hacerse desde hace mucho tiempo, con la finalidad de establecer los medios con que cuenta el país para poder cumplir su compromiso de hacerle frente al creciente problema de la degradación ambiental mediante estrategias y disposiciones adecuadas.

Todo el que ha oído hablar de calentamiento global de la tierra debe pensar en la degradación medio ambiental como la principal y quizás única causa. Se trata de un proceso que modifica patrones del comportamiento climático, como régimen de lluvias y temperaturas, provocando efectos adversos en la producción agrícola y pecuaria.

Se trata de un problema global que debe ser enfrentado de modo particular, pero certero, en cada país, en cada región del mundo, hasta lograr contener, por lo menos, los factores de degradación ambiental.

Estamos obligados a asumir una postura firme y decidida en relación con las agresiones que se cometen en nuestro medio contra el medio ambiente y los principales recursos naturales.

– II –

A partir de la iniciativa que nos ocupa el país debe abocarse a trazarse metas a corto, mediano y largo plazos por medio de una definición de estrategias que permitan atacar la depredación de bosques y cuencas de ríos, la explotación irracional de la fauna, la contaminación ambiental y de acuíferos, las emisiones de gases nocivos, la degradación de los suelos por mala práctica agrícola y la disposición final de desechos industriales peligrosos para la salud, entre otras agresiones contra el medio ambiente.

Este es un país con mucho descuido en materia de manejo y disposición final de sustancias potencialmente peligrosas. Los peligros de esta falta de regulación se acrecientan conforme los avances tecnológicos van poniendo a nuestro alcance dispositivos en los que se emplean materias nocivas para los suelos, las corrientes de agua y los seres humanos y animales.

Por ejemplo, cada vez hay más aparatos que funcionan con baterías, muchas de las cuales son elaboradas con litio, un elemento altamente nocivo cuando reacciona con el agua y otros elementos, y muchas partes de computadoras están elaboradas con compuestos potencialmente dañinos para el ambiente, pero aquí van a parar a cualquier parte, sin reglamentación.

Una contaminación menos sofisticada, pero muy abundante, es la de los plásticos que van a parar a los suelos agrícolas de los campos y que en las ciudades obstruyen los drenajes de aguas residuales. Se trata de materias no biodegradables que constituyen una verdadera amenaza.

Saludamos que nos estemos ocupando de estas amenazas ambientales.