Prioridades de la política exterior de EU (2 de 2)

HUGO GUILIANI CURY
En el Asia, Japón es la segunda potencia económica a nivel mundial. Sin embargo, este país después de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial adoptó una posición pacifista y una limitada participación en términos de armamentos y sobre asuntos militares y de seguridad a nivel mundial. No obstante, después de lo ocurrido Septiembre 11/2001, el Japón ha tomado conciencia de los nuevos peligros que se tienen en un mundo globalizado y gradualmente irán cambiando de posición en relación a esos aspectos. Algunos importantes analistas han señalado que el Japón sin abandonar su posición pacifista ha decidido tener un Japón mejor armado y participando en las fuerzas de carácter multilateral de las Naciones Unidas. Con ese paso, el Japón también buscará formar una alianza con Estados Unidos de forma que se mantenga el equilibrio militar en la región del Este Asiático.

La China en términos de su política externa se concentrará en promover sus aspectos culturales y comerciales así como diversificar sus relaciones internacionales pero a la vez lograr que se le reconozca como uno de los poderes a nivel mundial. Esta nación desea tener a nivel mundial una voz política más fuerte pero también reconoce sus limitaciones actuales y a pesar de las grandes diferencias que siempre ha tenido con el Japón, esta vez buscará alianzas económicas y militares con ese país. La China reconoce que sólo manteniéndose la paz en su región es que podrá seguir creciendo económicamente e irse convirtiendo en una potencia industrial a nivel mundial. Por ello continuará dando apoyo a las políticas que le permitan mantener el alto ritmo de crecimiento económico que ha logrado en las últimas décadas. Para esto, la China buscará en el mundo de nuevas fuentes de energía y de insumos que permitan mantener el crecimiento de su sector industrial. Con esas políticas de fortalecimiento interno y la no confrontación, la China tratará de consolidar su economía y colocarse en la próxima década como uno de los nuevos y grandes poderes mundiales. Igualmente a nivel externo seguirá afianzando su criterio de que sólo existe una China y eso en determinados momentos traerá confrontaciones con Taiwán. Estados Unidos conoce esta situación y tratará de lograr que se mantenga una política de armonía pero reconociendo que tarde o temprano, Taiwán pasará a ser parte de China. Estados Unidos está consciente de que para poder dar forma a los principales eventos en el Asia dependerá de que posea unas adecuadas relaciones bilaterales con los principales países de esa región y entre ellos la China y el Japón son los más importantes. Es por eso que las políticas externas de Estados Unidos con China deberán ser cuidadosas para no tener confrontaciones. Un ejemplo de ello es el hecho de que China es el intermediario natural para Estados Unidos poder lograr una solución al caso del armamento nuclear de Corea del Norte, el cual es una de las prioridades de Estados Unidos. El otro aspecto que de vez en cuando podría agriar las relaciones de China y Norteamérica es lo referente a la demanda de ciertos sectores económicos dentro de Estados Unidos que desean imponer restricciones a la entrada de los productos chinos. Pero la China es una pieza muy importante en la geopolítica de la región euroasiática y el objetivo de Estados es lograr un equilibrio triangular a nivel militar con Japón y China en esa región por tanto tratará de mantener unas armoniosas relaciones comerciales con ellos.

En América Latina, varios de los países de la región sufren actualmente de una crisis económica y de problemas de gobernabilidad. Cabe recordar que en la década de los noventa, en esta región se realizó un proceso de reformas que fueron conocidas como el “Consenso de Washington”. Esas reformas no tuvieron los resultados esperados y una gran parte de la población todavía sigue viviendo en la pobreza. Recientemente la prestigiosa publicación “Foreign Policy” en un estudio realizado sobre sesenta países a nivel mundial colocó a cinco naciones latinoamericanas prácticamente como “Estados Fallidos” y otras cinco como candidatas para esa posición. En la actualidad existe un ambiente político enrarecido en el hemisferio, el cual primeramente está matizado por las tensiones entre Venezuela y Cuba con Estados Unidos, las de Venezuela con Colombia y las de Chile con Bolivia. Esto unido a la falta de gobernabilidad en Haití, El Ecuador y en Bolivia han dado lugar a cierta preocupación sobre la situación política del hemisferio. Igualmente algunos sectores de la administración del Presidente Bush han mostrado preocupación por lo que ellos llaman “Inclinación Izquierdista” del gobierno de Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador y de la posibilidad de que en un próximo futuro caigan también en esa clasificación Nicaragua y México. Esto ha dado lugar a que en ciertos círculos de Norteamérica se esté señalando que la administración del Presidente George W. Bush debería prestar una mayor atención al hemisferio occidental. Pero al final, la verdad es que en estos momentos América Latina no es un jugador de peso en la política internacional.

Esta realidad también significa que la América Latina no será un tema de prioridad en la agenda del segundo período del Presidente Bush y por ello Estados Unidos limitará su esfuerzo hacia la región para impulsar los tratados de libre comercio, los asuntos de la seguridad hemisférica, narcóticos y en mejorar los procesos democráticos.