Prioriza lucha contra inflación antes elecciones

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El presidente argentino, Mauricio Macri, apuesta a que una menor inflación y la estabilidad del peso en última instancia serán más importantes que el crecimiento económico para los votantes, lo que podría ser contraproducente pensando en las elecciones de este año.

Teniendo en frente una lucha cuesta arriba por mantenerse en el poder durante otros cuatro años, muchos políticos tendrían la tentación de gastar para aumentar el consumo y poner más dinero en los bolsillos de los votantes, pero con un rescate de US$56.000 millones del Fondo Monetario Internacional en juego, las autoridades argentinas tienen poco margen.

Macri recorta el gasto para equilibrar el presupuesto este año mientras el Banco Central saca más dinero de circulación y mantiene la tasa de interés de referencia del país por encima del 60 por ciento, la cifra más alta a nivel mundial.

“Es una decisión política muy arriesgada para Macri”, comentó Walter Stoeppelwerth, director de inversiones de Portfolio Personal Inversiones en Buenos Aires. “Duplicaron su apuesta de la semana pasada. Esto perpetuará la recesión, la economía no puede levantarse de la lona con una tasa del 63 por ciento”.

Los inversores podrán ver el jueves por la tarde qué tan severa fue la contracción económica del cuarto trimestre. El pronóstico es que el producto interno bruto se hundió 6,4 por ciento en el período.
Puede que sea más responsable hacer frente a la inflación y allanar el camino hacia una recuperación más sostenible para 2020, pero eso podría costarle a Macri votos y quizás la reelección. Después de un 2018 para el olvido en el que el peso se desplomó un 50 por ciento, los argentinos creen que la inflación alcanzará el 40% en los próximos 12 meses.

El Banco Central reiteró la semana pasada su misión de combatir la inflación tras conocerse que los precios al consumidor subieron más de lo esperado y dobló la apuesta por su plan para restringir la cantidad de pesos en circulación. Mientras el FMI reconoció que la inflación ha sido más difícil de controlar de lo anticipado, los esfuerzos del gobierno orientados equilibrar el presupuesto han sido aplaudidos.

Las políticas implementadas por las autoridades argentinas tienen un lado positivo. Cuando el gobierno obtenga un desembolso de US$10.900 millones del FMI en abril, podrá vender alrededor de US$60 millones diarios en el mercado de divisas hasta fin de año para estabilizar el peso.

El acuerdo con el FMI también establece específicamente que si los argentinos “más vulnerables” se ven afectados por la austeridad, el gobierno puede aumentar el gasto social. Macri ya aumentó este mes la asignación universal por hijo en un 46% y otros programas podrían recibir un envión a fines de este año.

Pocos analistas esperan que Macri se adhiera completamente a su presupuesto austero, especialmente en un año de elecciones. Una pelea cerrada también podría obligarlo a cambiar de estrategia. El avance del empleo en el sector privado desde que Macri asumió el cargo desapareció. El crecimiento salarial no está ni cerca del ritmo inflacionario y la pobreza vuelve a aumentar. La intención de los empleadores de contratar registró en el primer trimestre de 2019 su nivel más bajo en 12 años, de acuerdo con una encuesta realizada por la firma estadounidense de investigación ManpowerGroup.