Problema con Haití

Si la crisis de Haití inspira entre los dominicanos un justificable sentimiento humanitario, algunas de las secuelas de esa crisis deben despertar nuestro instinto de conservación, de supervivencia como nación.

Desde el punto de vista humanitario, los dominicanos debemos ser en alguna medida solidarios con los haitianos que vienen a la República Dominicana en busca de trabajo para ganar el sustento de sus familiares, siempre y cuando su ingreso al mercado laboral no devalúe la mano de obra local ni cause desempleo a los nacionales. Además, y es lo que más importa, esa misma moneda tiene otra cara, pues resulta que detrás de los braceros y las mujeres pedigüeñas cargadas de hijos se movilizan verdaderas mafias que viven de las penurias de esta gente.

En la capital y otras ciudades importantes de la República Dominicana hay verdaderos “agentes” o “manejadores” que se encargan de trasladar hasta puntos estratégicos a mendigos haitianos, que recogen a determinadas horas.

Salvando el lado humanitario de la cuestión, que se incuba en las calamidades que sufren los habitantes de un país que no logra organizarse como Estado, sino que más bien sobrevive como un conglomerado de feudos, Haití representa para los dominicanos un riesgo permanente al que hay que poner mucho caso.

-II-

El país debe manejar con sentido de justicia pero con preocupación por su propio orden interno y los genuinos  intereses de la sociedad, la presencia de inmigrantes que solo deben ser aceptados si se puede garantizar que no serán una carga para el Estado y que no van a causar problemas de orden social como los que se atribuyen a grupos de nómadas que causan deforestación o lo que sería la acentuación del hacinamiento en cordones de miseria de las ciudades dominicanas.

O el hecho de que  arriben a estas latitudes bajo un régimen de explotación o trata de personas. Recientemente se denunció el tráfico de niñas haitianas traídas bajo compra y secuestro para el ejercicio de la prostitución en ciertas zonas del país.

La migración haitiana tiene pues un ámbito que tiene que ser  enfocado como el origen de graves problemas de orden público a ser manejados por mecanismos de represión policial por todas sus características meramente delictivas, sin perder de vista además  que a través de la frontera se trafica con armas de fuego y con drogas y que la República Dominicana tiene que defenderse eficazmente de esos males, tarea en la que debe contar con el respaldo y colaboración de la comunidad internacional.