Proceso de reforma es difundido por TV, radio, teléfono e Internet

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POR LEONORA RAMÍREZ S.
Los chicos ácidos discutieron ayer sobre las cargas impositivas que les son lesivas a sus diversiones lejos de casa. El ejercicio matemático coincidió con el anunció del presidente Leonel Fernández de que, la rectificación fiscal que se implementará próximamente, incluirá el aumento de las bebidas alcohólicas y de las habitaciones de hoteles.

Es que hay colegas a quienes les preocupan sus entretenimientos de fin de semana, porque al trabajar tanto se van a botar el estrés a lugares de recreo fuera de la ciudad.

Pero de un tema más serio se habló en el almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio: de la reforma constitucional que se pretende realizar para modernizar el Estado dominicano.

A propósito de esa definición, un chico ácido le preguntó a Carlos Dore Cabral, uno de los miembros de la Comisión de Reforma Constitucional que asistió al encuentro, si era más pertinente reformar la Carta Magna o eliminar las prácticas políticas clientelistas.

Aunque admitió que lo ideal sería lo último, expresó que la sociedad no se puede quedar de brazos cruzados  esperando que desaparezca ese mecanismo de hacer política.

Marcos Villamán, director de la Comisión Nacional de Reforma del Estado (CONARE), explicó el proceso metodológico que se ejecuta para integrar a una importante representación social en la consulta popular.

Esa consulta popular tiene tres ejes, la participación de grupos comunitarios, de sectores empresariales, sindicales y profesionales, y de entes individuales. Pero además, tiene como refuerzo programas de televisión y radio, así como una página electrónica cuya dirección es wwwconsultapopular.gov.do.

La idea es, de acuerdo con Villamán, que nadie se quede en este proceso de reforma constitucional que costará RD$36 millones.

Treinta y seis millones para un pedazo de papel que después nadie respeta, comentó el más ácido de los chicos del Grupo Corripio.

LA ESPERANZA DE AGRIPINO

Monseñor Agripino Núñez Collado, el coordinador de la Comisión de Reforma Constitucional, consideró que si impera el buen juicio no hay ninguna razón para que los legisladores desconozcan los resultados de la consulta popular que se realiza para reformar la Constitución.

“Sería un error muy grave que después del esfuerzo que se está haciendo, moviendo a tanta gente, el Congreso lo ignora, pero yo personalmente quiero mantener la confianza  y la esperanza de que eso no ocurra”.

Un colega que no cree ni en su sombra le recordó, aunque monseñor no lo escuchó, que el mismo esfuerzo se hizo en el 2001 y el ex presidente Hipólito Mejía hizo lo que quiso, al extremo de incluir la reelección presidencial y obviar el 99% de las propuestas que se hicieron en esa fecha.

LA RECTA DE JUAN BOLIVAR

Juan Bolívar Díaz, coordinador del encuentro, no resistió la tentación de echarle en cara a Dore Cabral que en distintos escenarios él defendió la Asamblea Constituyente como mecanismo participativo para reformar la Constitución, lo mismo que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y sin embargo ahora ve la realidad de otro color.

Antes de responderle hubo un silencio y luego risas, pero el director de la Unidad de Información, Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia de la República le dijo que la consulta popular es una cosa y la forma en que se debe hacer la reforma es otra.

“Ciertamente la consulta es válida independientemente del mecanismo que se utilice para modificar la Constitución, el cual decidirán los legisladores.

“Mi opinión es que debe llegar al Congreso lo que decida la  población, y este debe hacer lo que reciba, siempre y cuando esto sea lo que decida la población”.

¡¿Entendieron?! Me no.