Proceso hacia el totalitarismo

DIÓMEDES MERCEDES
El periódico El Día expresa, con despliegue en su portada, la sorpresa del hallazgo de la encuesta Hamilton Campaings según la cual “la corrupción solo preocupa a un 5% de la población” lo que nos impactó tanto como aquel otro hallazgo que estableció que el 57% de la nación quería irse del país. Ambos datos asociados muestran el nivel de frustración que el modelo socio- económico genera, y la desmoralización de nuestra población y, por ende, ofrece las causas de su envilecimiento y las de las perspectivas de una tiranía de Estado que se viene instaurando en el país a beneficio y bajo el control de grupos empresariales y consorcios que imponen las reglas, con la que la loco- motora de estos arrastra al país sin oposición de conciencia.

El hecho degenerador indica que hay que resistirlo de cualquier modo. A pesar de su velocidad, hay que desacelerar su proceso y hay que reorientarlo dándole otra consistencia a la Nación reprogramándola, curándola del pánico y del “sálvese quien pueda” inducido por una ideología totalitaria de moda construida por asociaciones malhechoras que han creado la ilusión con un falso desarrollismo. Cuando expreso la idea de una oposición de conciencia, dejo explícito que aquí no existe referente político apto, pues todas los existentes están a la venta y son un asco; sacos de podredumbres y de desechos políticos contaminadores. La oposición de conciencia tiene antecedentes cumbres en eventos como los de la lucha contra Trujillo; en todas las formas de resistencias hechas al golpe de Estado de 1963; en la resistencia de intervención norteamericana en 1965; en la actitud del país reflejada en la conducta del periodismo que entonces lo lidereó ante un Balaguer resentido, despótico y criminal en el poder. Recordemos como ejemplo lo emblemático de aquellos memorables “7 días con el pueblo”; yo era entonces un prisionero en solitaria, pero aquella jornada artística conmocionaba los cerrojos de la celda, porque afuera había un pueblo que actuaba como nación.

Los detentadores del poder con su ingeniería y medios han creado una población lumpen, hedonista e irresponsable, tiranizable.