Producción y empleo no andan parejos en EU

Por Krishna Guha
Si usted es de los que cree en las estadísticas oficiales, algo muy extraño está ocurriendo en la economía de Estados Unidos.

El crecimiento de la producción está rebotando en cerca de 2% –por debajo de casi todos los estimados del crecimiento potencial de EEUU de los economistas–, pero el desempleo no está aumentando. En realidad, el desempleo bajó algo en marzo, a 4.4%.

Esto es raro, puesto que una de las reglas más antiguas de la economía, la ley de Okun, dice que cuando la producción sube menos de sus tasas de crecimiento potencial, el desempleo debe subir (para ser precisos, debe aumentar en relación con la tasa natural de desempleo).

Hay, esencialmente, tres explicaciones posibles para el desequilibrio producción/desempleo. La primera es que las estadísticas oficiales estén

subestimando la tasa real de desempleo, quizás debido a las dificultades para rastrear el status de empleo de trabajadores migrantes ilegales.

Esto es posible, aunque la tasa de desempleo se basa en un sondeo por viviendas que debe capturar todo tipo de trabajador.

La segunda es que las estadísticas oficiales estén subestimando la tasa real de crecimiento de la economía. Normalmente, los economistas citan el producto interno bruto –una medida basada en la producción–, como la medida más confiable de la actividad económica.

Sin embargo, hay otro estimado de la actividad económica llamado ingreso doméstico bruto (IDB) –una medida que se basa en el ingreso.

En principio, después de las actualizaciones debidas, ambos significan lo mismo. En la práctica, las dos series divergen con frecuencia.

En 2006, como un todo, y también en el segundo semestre de este año, el IDB subió más rápidamente que el PIB. Esto pudiera indicar que la serie del PIB está subestimando el crecimiento, posiblemente debido a la dificultad para capturar pequeños negocios y empresas nuevas en los sectores de los servicios.

Si el PIB se revisa al alza, resultaría en mejores cifras de productividad para los últimos meses.

Sin embargo, si tanto las estadísticas del desempleo como de la producción son correctas, queda solo una explicación posible: el crecimiento potencial de EEUU ha caído mucho, al menos en el plazo más corto.

Las cifras del PIB del primer trimestre que se publicaron el viernes, demostraron que el crecimiento de la productividad estuvo cerca de cero de un año para otro. La cuestión es si este descenso es esencialmente cíclico –debido al trabajo acumulado, mientras la economía se desacelera–, o en parte, al menos, el resultado de un descenso en la tendencia en la tasa de crecimiento de la productividad, que ayudaría a determinar la tasa de crecimiento potencial de avance de la economía.

Cuando la economía cayó por debajo de la tendencia a mediados de 2006, la explicación cíclica pareció la más plausible. Mientras pasan los meses, sin embargo, se hace más difícil argumentar que es simplemente el resultado de los desfases en el tiempo, antes de que las compañías se deshagan de los trabajadores excedentes.

Todavía, este podría ser el caso. Las firmas de construcción siguen aferrándose a un sorprendente número elevado de trabajadores, dado el desplome de las ventas de nuevas viviendas. Esto está manteniendo baja la tasa general de desempleo, y también está deprimiendo las medidas de productividad de la economía en general.

Peter Hooper, jefe económico de Deutsche Bank Securities, dice que las caídas en el empleo de la construcción tiende a retardarse dos trimestres, o seis meses, en relación con las caídas en la actividad total de construcción. Dice que todavía es “demasiado pronto”, por tanto, para descartar el concepto de que la debilidad de la productividad es esencialmente cíclica y tendrá corta duración.

Por otra parte, una inversión sorprendentemente débil en los negocios pudiera estar enviando señales de que las compañías, en un rango amplio de sectores fuera de la construcción, no ven oportunidades para hacer inversiones que realcen la productividad.

Siempre existe la posibilidad de que puedan estar equivocados sobre el alcance de esas inversiones. Pero aún cuando resultara que están equivocados, el gasto deficitario sostenido de bienes capitales podría derivar en un límite de velocidad más bajo para la economía en el mediano plazo (a la larga, la tecnología decide.)

La mayoría de los políticos de la Reserva Federal ya han actualizado a la baja su estimado básico de crecimiento potencial de 3% -3.25% un año o dos, a 2.75%-3% hoy. Ellos tienen que incorporar a su esquema de pensamiento algún riesgo de que el crecimiento potencial en realidad podría ser todavía más lento, quizás 2.5%, y hasta menos.

Lo que significaría una tasa más baja en el crecimiento de la productividad, y por lo tanto, de la producción potencial para las tasas de interés es menos obvio de lo que podría parecer a primera vista.

Como ha expresado Ben Bernanke en sus discursos, como gobernador y como presidente de la Fed, las implicaciones inmediatas de un cambio de ritmo en el crecimiento de la productividad sobre las tasas depende de hasta dónde entran los consumidores y el factor gente de negocios en sus cálculos.

A finales de los años de 1990, la productividad subió, pero los negocios y los consumidores factorizaron todo o más de los beneficios en sus decisiones de gastos a corto plazo, lo cual presionó más la inflación.

A principios del 2000, la productividad volvió a subir, pero los negocios y los consumidores se movieron más lentamente para factorizar su actividad de gastos, presionando a la baja la inflación.

Si la tendencia de la tasa del crecimiento de la productividad ha bajado ahora de manera significativa, la respuesta de la Fed con las tasas dependerá de si los consumidores y empresarios se imaginan esto y alteran su comportamiento con el gasto, o continúan basando sus decisiones de hoy sobre el gasto en expectativas excesivamente optimistas sobre su futuro.