Productores textiles tejen una red para limitar a China

FRANCES WILLIAMS
Las industrias textiles en los países en desarrollo están haciendo causa común con los productores de Estados Unidos y la Unión Europea procurando evitar el dominio chino cuando el sistema global de cuotas termine a finales de este año.

El comercio global de textiles y ropa de US$350 millardos enfrentará una gran renovación a partir del 1 de enero de 2005, cuando el sistema que ha gobernado las importaciones al mundo rico de los países en desarrollo durante más de 40 años se detenga.

Se espera que esta circunstancia impulse las exportaciones de los países más pobres en conjunto hasta unos US$40 millardos anuales y beneficie a los consumidores de todo el mundo en miles de millones más. Sin embargo, muchos países en desarrollo temen resultar perdedores, porque sus industrias son incapaces de competir con rivales de India y China más eficientes.

Las economías en desarrollo representan más de la mitad de todas las exportaciones textiles y cerca de tres cuartas partes de todas las exportaciones de prendas de vestir.

Un estudio de la organización Mundial de Comercio el verano pasado, pronosticó que China e India podrían aportar dos tercios de la ropa que importa EEUU, con China triplicando su porción de 50% y la India cuadruplicando su parte de 15% de los niveles de 2002.

Algunos países pequeños ya han visto decaer sus exportaciones hacia EEUU, en la medida que los suplidores chinos han sacado ventaja de las cuotas que ya fueron levantadas. Mauricio, que con otros países están presionando a la OMC para ayudar a los miembros a ajustarse a la eliminación de la cuota, dice que sus empleos en la industria de textiles ha caído en un 25% en los últimos tres años, y pronostica que 27 millones de empleos se van a perder en todo el mundo.

“Los países africanos, del sur del Sahara y otros que actualmente disfrutan de preferencias comerciales serán los principales perdedores, con una contracción de su parte del mercado en casi 70%”. Shree Baboo Chekitan Servansing, el embajador de Mauricio, dijo en una reunión reciente del consejo de productos de la OMC.

Los productores de más de 50 naciones han apoyado una controvertida petición de la industria de EEUU que pide nuevas restricciones a las importaciones de ropa de China en los mayores mercados del mundo.

Según los términos del acceso de china a la OMC en 2001, los socios comerciales pueden limitar importaciones “alteradoras” de textiles e indumentaria hasta 2008.

La Unión Europea también proyecta vigilar más estrictamente las importaciones chinas y anunció esta semana que eliminaría los beneficios preferenciales al comercio para los textiles y la ropa. Sin embargo, un llamado anterior de la industria de una extensión por tres años del sistema de cuotas se descartó por ser poco realista, puesto que cualquier extensión tendría que ser aprobada por un consenso de los miembros de la OMC, incluyendo China e India.

Mauricio y sus aliados, por otra parte, pidieron a la OMC que realice un estudio país por país y qu8e presente recomendaciones sobre cómo se pueden enfocar los problemas de los ajustes. Esto se discutiría informalmente por los miembros de la OMC la próxima semana. 

Dicen los especialistas que las recomendaciones podrían incluir recortes de tarifas por los países importadores, reglas menos restrictivas de origen que evitan que los países saquen plena ventaja de los arreglos preferenciales, y ayuda de las instituciones financieras internacionales y donantes para la modernización de la industria y la re-capacitación de los trabajadores excedentes.

El nuevo sistema se acordó en la ronda de Uruguay de conversaciones sobre comercio global en 1994, pero los problemas de ajuste se han complicado con el “backloading”, o levantamiento de cuotas al final del periodo de ajuste de 10 años.

De acuerdo con el Buró Internacional de Textiles y Ropa, que agrupa a 24 exportadores textiles de países en desarrollo, incluyendo China y la India, EEUU levantó las cuotas solo en el 20% de comercio que se restringió en 1994, y dejó el 80% -principalmente, líneas de prendas de vestir- hasta el 1 de enero. Para EEUU, las cifras comparables son 32% y 68%.

Esto ha tenido el efecto perverso no solo de aplazar el ajuste por las industrias de EEUU y la UE, sino de estimular la expansión de producción en países en desarrollo pequeños, menos competitivos, para sacar ventaja de cuotas garantizadas y preferencias especiales.

Sin embargo, no todo el mundo cree que las predicciones más terribles pasarán. Con tarifas norteamericanas a los textiles y la ropa en un promedio cercano al 15%, las preferencias textiles todavía le darán una ventaja importante a algunos países, incluyendo muchos en África, señala la Conferencia de Comercio de la Organización de Naciones Unidas (UNCTAD).

TRADUCCION: Iván Pérez Carrión