Profanan y roban nichos y ataudes Maracaibo, Venezuela

En la imagen, tomada el 16 de mayo de 2019, féretros saqueados descansan en una pila luego de que ladrones saquearon el cementerio de El Cuadrado, en Maracaibo, Venezuela. Los entierros solían celebrarse hasta bien entrada la tarde, pero ahora se ha reforzado la seguridad y solo se realizan hasta mediodía para disuadir a los ladrones de tumbas. (AP Foto/Rodrigo Abd)
En la imagen, tomada el 16 de mayo de 2019, féretros saqueados descansan en una pila luego de que ladrones saquearon el cementerio de El Cuadrado, en Maracaibo, Venezuela. Los entierros solían celebrarse hasta bien entrada la tarde, pero ahora se ha reforzado la seguridad y solo se realizan hasta mediodía para disuadir a los ladrones de tumbas. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Ni los muertos están a salvo en Maracaibo, una sofocante y castigada ciudad de Venezuela. Los ladrones profanaron algunos nichos y féretros en el cementerio de El Cuadrado desde finales el año pasado, robando desde decoraciones a artículos de los cadáveres mientras el país se sume en un nuevo nivel de privación.
“Hace ocho meses de aquí se llevaron hasta los dientes de oro de los muertos”, dijo José Antonio Ferrer, el encargado del camposanto donde están sepultados un destacado doctor, un rector universitario y otras figuras locales.
Gran parte de Venezuela se encuentra en un estado de deterioro y abandono provocado por la escasez de algunas de las cosas que más necesita la gente: dinero en efectivo, comida, agua, medicamentos, electricidad, gasolina.
Algunos de los casos de miseria más graves se repiten a diario en Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela que en su día fue el corazón de la floreciente industria petrolera nacional. Fue aquí en marzo donde residentes, aparentemente guiados por la desesperación de los cortes de electricidad en el país, saquearon y destruyeron cientos de edificios y negocios. Las autoridades culparon a los delincuentes de la escalada, que tuvo una magnitud única en el país y solo aceleró la caída de la ciudad.
La destrucción en Maracaibo, donde los apagones eran ya habituales bastante antes de marzo, desafió a la compresión. Los accesorios de un hotel fueron arrancados o quedaron destrozados, dejando la estructura llena de escombros en una imagen que recordaba a una zona de guerra o a las consecuencias de un desastre natural.
El ambiente hoy es de menos enojo y más agotamiento. Muchos de los que pueden permitírselo se van, uniéndose al éxodo de más de cuatro millones de venezolanos que dejaron el país en los últimos años. La ciudad noroccidental está cerca de la frontera con Colombia, que acoge a más de un cuarto de los migrantes.
La oposición culpa de la miseria en Venezuela a las erróneas políticas económicas y a la mala gestión y la corrupción del gobierno socialista instaurado por el fallecido Hugo Chávez. Maduro sostiene que los problemas son resultado de lo que él califica de guerra comercial por parte EEUU.