Prohíben el aborto tardío EU

Washington (EFE).- Los adversarios del aborto lograron ayer una victoria cuando el Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos revalidó una ley de 2003 que prohíbe un método de aborto que se realiza en etapas avanzadas del embarazo.

El máximo tribunal de justicia del país mantuvo ayer la ley que prohíbe un procedimiento de aborto -conocido como “nacimiento parcial”-, promulgada en 2003 por el presidente George W. Bush.

“Me complace que el Tribunal Supremo haya validado una ley que prohíbe ese procedimiento aborrecible”, señaló Bush en una declaración distribuida por la Casa Blanca.

“El fallo afirma que la Constitución no se opone a que los representantes del pueblo aprueben leyes que reflejen la compasión y la humanidad de EE.UU.”, indicó.  El mandatario estadounidense destacó que “esta decisión confirma el progreso hecho en los últimos seis años para proteger la dignidad humana y defender la santidad de la vida”.

Con una votación de 5 a 4, los magistrados del Supremo dictaminaron que la Ley de Prohibición del Aborto por Nacimiento Parcial no viola el derecho constitucional de una mujer a tener un aborto.

Cada año se llevan a cabo en Estados Unidos más de un millón de abortos, y casi el 90 por ciento ocurre durante las primeras 12 semanas del embarazo.

La ley se refiere al procedimiento médico conocido como dilatación intacta y extracción, que se lleva a cabo en etapas más avanzadas del embarazo.

   Durante el procedimiento se dilata el cuello uterino, mediante la inserción de dilatadores absorbentes. Cuando el cuello del útero se extiende lo suficiente, se saca el feto por los pies.

   En algunos casos se usa una aguja insertada en la base del cráneo del feto para extraer fluidos de manera que pueda salir la cabeza del feto.

   Los adversarios de este procedimiento le llaman “nacimiento parcial” porque, argumentan, el feto está aún vivo cuando sale del útero.

   El aborto en etapas más avanzadas del embarazo es más controvertido que el que se lleva a cabo en las primeras semanas, porque el feto se encuentra más cerca del desarrollo pleno y es más viable que en el primer trimestre y comienzos del segundo de la gestación.

   El juez Anthony Kennedy, quien redactó el fallo de la mayoría de los magistrados, sostuvo que quienes se oponen a la ley “no han demostrado que la ley sea inconstitucional en una fracción grande de casos relevantes”.

   Los grupos que impugnaron la ley afirman que el procedimiento es a veces el más seguro para una mujer.

   Asimismo, argumentaron que la ley podría usarse para prohibir la mayoría de los abortos después de la décimo segunda semana de embarazo, aunque los abogados del gobierno indicaron que hay otros procedimientos alternativos que siguen siendo legales.

   En 1973 el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que el Estado no tenía atribuciones constitucionales para restringir el derecho de una mujer a tener un aborto.

   La decisión de hoy marca la primera vez desde entonces que el Supremo valida una ley que prohíbe un método específico de aborto.

   El presidente del Consejo de Investigación de la Familia, Tony Perkins, señaló que el fallo de hoy “es una victoria para una medida de sentido común, que apoya más del 90 por ciento de los estadounidenses que respaldan, cada vez más, las protecciones para los niños no nacidos”.

   Perkins describió el procedimiento como “un acto violento e inhumano que jamás es necesario desde el punto de vista médico, según la Asociación Médica de Estados Unidos”.

   En tanto, la resolución fue considerada como “un retroceso para la salud y la intimidad de las mujeres” por Nancy Keenan, presidenta de Pro-Choice America, una organización que defiende el derecho de cada mujer a decidir sobre sus embarazos.

   “La puerta ha quedado abierta para que políticos como George W. Bush interfieran aún más en nuestras decisiones médicas privadas”, indicó Keenan.

   “El tribunal ha dado a los legisladores estatales que se oponen a la libertad de opción la luz verde para que lancen nuevos ataques contra el aborto legal y seguro, sin consideración alguna para la salud de las mujeres”, aseveró. EFE