Propuesta a la ministra de Salud

A1

Distinguida Ministra: !Cómo pasa el tiempo! El 25 de agosto de 2017 habré volteado 72 páginas del calendario. En la primavera de 2016 concluía un artículo dedicado a su persona de la manera siguiente: Tenga la amiga, colega y compañera ministra, la seguridad de que en el trayecto de vida que me queda por vivir no la defraudaré. La confianza puesta al designar el Instituto Nacional de Patología con el nombre de su humilde servidor Sergio Sarita Valdez tendrá como garantía, mi devoción a la expresión lapidaria de que “Quien no vive para servir no sirve para vivir”. Pude agregarle que jamás me convertiré en el Iago del drama Shakespearino.
Señora Ministra: en el campo de la medicina Juan Bosch pretendía un Gobierno dedicado a “evitar las enfermedades, a evitar las epidemias mediante vacunaciones masivas de todo el mundo, y también a evitar los males que no son epidémicos mediante una educación sostenida del pueblo en todo lo que se relacione con la salud; hay que enseñar a la gente a convertir en pura el agua impura, a mantener limpia su casa, sus animales domésticos y los trastos que usan en sus quehaceres diarios; hay que preservar la salud del niño cuando todavía se encuentra en el seno de su madre; hay en fin, que desarrollar hasta el máximo posible la aplicación de la llamada medicina preventiva; y si no se hace así, no podrá asegurarse la salud del pueblo”.
Su servidor como miembro del Comité Central del Partido coordinó todas las propuestas de salud de nuestras ofertas de programas de Gobierno. Ninguna de ellas se implementó a cabalidad una vez la organización accedió a la dirección del Estado. A partir del año 2004 hemos vivido epidemias de Cólera, Dengue, Chikungunya y de Zika, entre otras. La mortalidad materna e infantil evidencia niveles nada agradables; los accidentes fatales en carreteras son demasiado frecuentes y el miedo se ha adueñado de quienes residen en las ciudades. La asistencia hospitalaria es deficitaria. Aunque crítica, todavía no es desesperante la situación sanitaria nacional. Aún estamos a tiempo si actuamos con arrojo y valentía. Le quedan 36 meses de vigencia a la presente gestión de Gobierno.
Le propongo iniciar una vigorosa cruzada restauradora nacional por la salud y por la vida. ¡Inscribamos su gestión en la historia sanitaria dominicana! Sé de más de un centenar de compañeros y compañeras profesionales de la salud dispuestos a acompañarle militantemente en estos tres últimos años de Gobierno, para que juntos consigamos reducir de modo tangible la mortalidad materna e infantil. Llevemos agua potable a los hogares, higienicemos el ambiente, seamos garantes de una sana alimentación, ayudemos a que la paz y el sosiego retornen a los hogares dominicanos, hagámosle la guerra al sedentarismo. Coordinemos acciones con las carteras de Educación, Medio Ambiente, Agricultura, Obras Públicas, Interior y Policía, conjuntamente con los ayuntamientos, entre otros, enarbolando la consigna de salud y vida para el pueblo. Volvamos a las raíces del pensamiento Boschista para completar el ideario duartiano de vernos libres, felices, independientes y tranquilos.
Mientras espero con optimismo su respuesta, continuaré de modo honorífico impartiendo diariamente docencia, dando asesoría y auditando todas las autopsias que realice el Instituto Nacional de Patología, así como coordinando la Residencia de Patología del Ministerio de Salud Pública.