Propuestas de reforma

MINOU TAVÁREZ MIRABAL
En el marco de las conquistas del VI Congreso Profesor Juan Bosch, como resultado de las importantes reformas aprobadas, nuestro Partido propició su apertura y, por tanto, la ampliación de inalienables derechos democráticos para sus miembros. Estas reformas, no sólo estatutarias, han impulsado en nuestros hombres y mujeres el sentido de pertenencia y han colocado al PLD a la par de la legítima aspiración social de modernidad. Hoy somos un partido de masas y nos enfrentamos al desafío de consolidar las reformas del VI Congreso e impulsar nuevos avances.

Cómo producir esos cambios y potenciar con ellos el fortalecimiento institucional, la eficiencia de sus organismos partidarios y la consolidación de nuestra democracia interna es la pregunta que nos hacemos los y las peledeístas en todas las instancias del partido y en todos los rincones del país. La propuesta de reforma estatutaria presentada por el Comité Político, es una plataforma para la reflexión que dará lugar a la discusión y deberá ser enriquecida con las propuestas surgidas de los demás miembros del Partido.

El Comité Central como la más alta instancia del Partido después del Congreso ha de ser el eje sobre el cual se sostengan las iniciativas, ideas y experiencias de todo el liderazgo del PLD, el cual, de esta fiesta partidaria, debe salir convertido en un organismo cada vez más representativo, con más poder y oportunidades de deliberación que funcione como un verdadero instrumento de seguimiento y control de las ideas y principios que le dieron origen al Partido.

Entiendo, por tanto, que en el CC deben estar representados los líderes nacionales electos por el voto universal de toda la membresía partidaria así como una representación población que garantice la participación de cada municipio, provincia, circunscripción electoral y de las seccionales en el exterior, en la persona de sus respectivos presidentes.

La modernidad requiere representatividad, de modo que con esa forma de elección aseguramos que no se quede ningún municipio ni región pequeños del país sin representante en el Comité Central y evitamos, como ocurre en la actualidad, una concentración de sus miembros en las cabeceras de las provincias que son generalmente las zonas más pobladas y que acabarían tragándoselo todo. ¡Cuidado con comer solos!

Las experiencia y los méritos acumulados por los miembros salientes del Comité Político los hacen merecedores de permanecer como miembros de pleno derecho en el nuevo Comité Central y es lógico y sabio que no tengan que someterse al escrutinio de las bases. Asimismo, un compañero o compañera electo a síndico o al Congreso Nacional -primero por las votaciones internas y luego por el voto nacional- es lo suficientemente representativo y tiene el liderazgo y la autoridad necesarias para formar parte del CC.

Con una representación de esa calidad y magnitud, pero sin nadie señalado a dedo por el Comité Político, llegaría el CC a tener aproximadamente 500 miembros, lo que es un número moderado si tomamos en cuenta el crecimiento del PLD del VI al VII Congreso. Para las funciones y el trabajo que actualmente se le asigna al CC, hasta 100 miembros resultan excesivos. Pero si se encomiendan tareas políticas a este órgano y se les permite a sus miembros espacios de participación en el partido y en la sociedad se requiere un número mayor que fortalezca la representatividad, promueva el liderazgo y otorgue más autoridad al CC.

Por otro lado, en el proceso electoral recién pasado se logró establecer que aquel o aquella que cumpliera sus deberes y gozara de sus derechos en el partido y en la sociedad pudiera aspirar a la Presidencia de la República y ello constituye una gran conquista democrática que ha enriquecido al PLD. Ese proceso tuvo observadores confiables para todas las partes y dio mayor legitimidad a la candidatura del partido que fue asumida por la sociedad como la oferta de un proyecto político partidario y no de una componenda antidemocrática como la del PRD. Me inscribo entre los que creen que es necesario respetar el derecho de todos los miembros del partido a aspirar a la candidatura presidencial por el PLD, a someterse al escrutinio democrático de las bases del Partido y no que seas el producto de la estructura o de los grupos excluyentes.

Una reforma impostergable para el PLD, que lo colocaría en la modernidad y significaría un gran paso de avance hacia la democracia plena, es la adecuación de sus estatutos a la legislación electoral nacional vigente mediante el establecimiento del llamado a sistema de acción afirmativa, a lo que es lo mismo, una cuota mínima de un 33% de participación para las mujeres en todas las estructuras partidarias. Ese es un reclamo que agrupa a la mitad de nuestro partido, constituido en un 49.6%  por mujeres. Asimismo, en la reforma estatutaria deberíamos asegurar una estructura juvenil, especialmente de jóvenes entre 16 y 25 años, como una puerta de entrada al PLD con derechos de participación; una plataforma que vaya, además, preparado a nuestros jóvenes peledeístas para entrar a futuro como miembros plenos en los estamentos dirigenciales del PLD.

La representación de las mayorías y de las minorías se asegura mediante el voto universal y secreto de los miembros de la base para escoger, de acuerdo con la proporcionalidad de los votos obtenidos, las direcciones de Comités Intermedios, Comités Municipales, Provinciales, de Circunscripciones electorales y de seccionales en el exterior. De esa forma nadie se sentirá excluido y el método se utiliza desde hace tiempo con éxito en organizaciones del país como la Asociación de Profesores (ADP), el CODIA, la Federación de Estudiantes Dominicanos, o en las salas capitulares de los ayuntamientos.

Hoy tenemos un partido nuevo en términos cuantitativos pero el sistema de votación sigue siendo viejo.

No es aventurado imaginar que ahora, con la existencia de más de 2000 comités intermedios el número de postulados para el CC en la lista nacional será altísimo y que el proceso de votar para escoger 100 miembros de esa lista y luego contarlos resultaría inviable. Ya en el VI Congreso confrontamos problemas con ese sistema y sólo éramos 33,000 miembros. El caos con el que nos encontraríamos en este nuevo proceso no haría bien a nadie. Es conveniente, por lo tanto, pensar en  un sistema de presentación de listas como se hace en el PSOE, en el PT de Brasil o en el PRI de México, las cuales podrían ser presentadas por un número no menor del 10% de los miembros del CC, es decir 30 actualmente, o de los organismos de dirección del Partido (3 Comités Provinciales, 15 Comités Municipales, 240 C.I. 8,000 Comités de Base).

Un partido moderno y progresista tiene necesariamente que ser incluyente y mantenerse en un proceso de renovación continua que facilite la participación de los líderes medios y de base del Partido y de la sociedad para que no termine siendo un partido que parezca una propiedad privada de las estructuras y para que pueda cumplir con su responsabilidad de mejorar la calidad de vida del pueblo dominicano.