Prosiguen protestas en Rusia

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SAN PETERSBURGO, Rusia (AFP) – La policía rusa detuvo el domingo a unas 120 personas, entre ellas al líder de extrema izquierda Eduard Limonov, durante una manifestación de la oposición en San Petersburgo que dispersó brutalmente, en unos incidentes similares a los del sábado en Moscú.

En el momento en que unos 2.000 manifestantes se dirigían al metro tras participar en la protesta en la plaza de los Pioneros, estallaron enfrentamientos entre algunos de ellos y la policía, que se ensañó a golpe de porrazos, comprobó la AFP.

La policía informó de unos 120 arrestados, entre los que figura el escritor Eduard Limonov, jefe del ilegalizado Partido Nacional-bolchevique, quien fue detenido en el interior de un apartamento una vez finalizada la protesta y liberado por la noche tras ser citado a comparecer ante un tribunal el 26 de abril.

“Se le reprocha haber violado dos artículos (de la ley sobre las manifestaciones), uno de los cuales puede acarrearle hasta 15 días de prisión”, declaró a la AFP su portavoz, Alexandre Averin.

El sábado, el ex campeón del mundo de ajedrez Garry Kasparov, uno de los dirigentes del movimiento opositor La Otra Rusia, junto con Limonov, había sido detenido en Moscú y puesto en libertad por la noche.

Las fuerzas antidisturbios, conocidas como las “Omon”, dispersaron a la muchedumbre sin contemplaciones. Un hombre, que intentaba escapar de los policías trepando por una alambrada, cayó al suelo, donde uno de los agentes le dio patadas hasta que lo recogió un equipo médico y se lo llevó del lugar.

“¡Qué vergüenza!”, gritaba la muchedumbre mientras los policías se llevaban a rastras a un hombre de unos 60 años. Una mujer salió de la refriega con el rostro ensangrentado y tres jóvenes que sostenían banderolas del partido de Limonov recibieron una paliza.

“Al final de la marcha, invitamos a la gente a marcharse tranquilamente hacia el metro, pero las Omon se abalanzaron sobre ellos y comenzaron a golpearlos (…) Todo se transformó en una caza al hombre (…) El poder no comprende más que el lenguaje de la fuerza”, declaró a la radio Echo de Moscú uno de los organizadores, Maxime Reznik, quien dirige la delegación del partido liberal Iabloko en San Petersburgo.

Entonces, según un responsable de la policía local, citado por Interfax, los manifestantes quisieron organizar una marcha que estaba prohibida. “Un grupo de 150 personas intentó forzar los cordones policiales”, afirmó.

   Y eso que la manifestación se había desarrollado en calma.

   “¡No a la arbitrariedad del Kremlin!”, “Buscamos a un garante de la Constitución”, el presidente Vladimir “Putin es el criminal más peligroso”, se leía en las pancartas.

   “El poder ha declarado la guerra al pueblo (…) La oposición está decidida a proseguir la lucha hasta que nos devuelva nuestras libertades. ¡Abajo la autocracia!”, dijo a los manifestantes Eduard Limonov.

   El sábado, cientos de manifestantes, entre ellos Garry Kasparov, fueron detenidos durante una manifestación que había sido prohibida por las autoridades en la capital rusa. Por la noche fueron liberados.

   Kasparov fue condenado, no obstante, a pagar una multa de unos 30 euros por participar en la protesta y fue liberado muy tarde, lo que impidió asistir a la manifestación de San Petersburgo, según fuentes de su entorno.

   “Estos dos últimos días han puesto de manifiesto que el régimen de Putin no presta ya atención a la legalidad y recurre a la fuerza brutal”, declaró el ex campeón de ajedrez a la cadena de televisión estadounidense CNN.

   Estas manifestaciones tuvieron lugar dentro de un contexto político muy tenso a ocho meses de las elecciones legislativas y a un año de las presidenciales.

   La Otra Rusia agrupa a una oposición heteróclita que abarca desde liberales a nacionalistas de extrema izquierda y denuncia “la verticalidad del poder”, instaurada por el presidente, Vladimir Putin, además de reclamar elecciones libres.