Prosoli motiva a mujeres emprender micronegocios

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Flor Zabala Zabala y Altagracia de León decidieron emprender pequeños negocios, luego de recibir el acompañamiento, capacitación y motivación del programa Progresando con Solidaridad (Prosoli). Eso les ha permitido a ambas mujeres aumentar los ingresos de sus hogares y ser ejemplo de superación, valor, esfuerzo y liderazgo en sus respectivas comunidades.
Progresando con Solidaridad (Prosoli) es un programa ejecutado por el Gobierno dominicano a través de la Vicepresidencia de la República, el cual tiene por objetivo involucrar a familias pobres en un proceso de desarrollo integral, a través del cumplimiento de corresponsabilidades vinculadas a transferencias en efectivo que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional de sus miembros.
En una entrevista para HOY, estas mujeres beneficiarias de Prosoli nos cuentan cómo gracias al entrenamiento en uno de los Centro de Capacitación y Producción Progresando (CCPP), sus vidas han cambiando para bien.
Flor explica que se sentía “estancada”, pero que luego de hacer los cursos de capacitación en uno de los CCPP se motivó a superarse. Cuenta que hizo cursos de costura, decoración y lencería para el hogar, por lo que ahora confecciona cortinas y colchas que tienen muy buena demanda, obteniendo ingresos mensuales que superan los RD$15,000.
Expresa que aspira a ser maestra y por eso continúa estudiando para cumplir su sueño.
Reside en un sector del municipio de Pedro Brand, en donde dice desea tener un taller de costura con varias máquinas para generar empleos para más mujeres.
De su lado, Altagracia de León se capacitó en los cursos de velas y velones, costura, colchas, cortinas, finanzas personales.
Dijo que luego de recibir esos cursos y talleres se motivó a comprar una vitrina y con un capital de RD$1,500 inició su pequeño negocio, el cual fue creciendo porque también atiende pedidos de mercancías que ella misma elabora.
Muy contenta expresa que uno de los principales logros de su empeño para poner en práctica lo que aprendió es que podrá reunir a sus tres hijos en una nueva casa, ya que dos de sus hijas vivían fuera por la precaria situación económica que atravesaban.
La dedicación de esta mujer, que reside en un barrio de Azua, en el Sur del país, la ha llevado a ser el rol de enlace, motivando así a que otras mujeres participen en los cursos que se imparten en los CCPP.
“Nos hemos superado porque a través del programa nosotras realizamos talleres y cursos, y por esa capacitación nos hemos superado”, expresó Altagracia de León.