Protección del agro en OMC-TLC busca 
evitar desaparezca productor del campo

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POR CLAUDIO CABRERA
El tema de los subsidios agrícolas en que los países ricos invierten tantos miles de millones de dólares y euros cada año, mantendrá caldeadas las relaciones bilaterales entre los países en vías de desarrollo que como la República Dominicana, han decidido incorporarse a los tratados de libre comercio bajo discusión.

En el caso dominicano, las disputas en torno a las implicaciones de esos subsidios para la agropecuaria iniciaron con el rechazo externado por productores del sector, principalmente azucareros, al Tratado de Libre Comercio (TLC) concluido entre el país y los Estados Unidos, tras prolongadas discusiones que fueron encaminadas en el transcurso de tres meses.

Debido a que estas discusiones fueron encaminadas y concluidas en la pasada gestión del gobierno que encabezó el ex presidente Hipólito Mejía, quien respaldó la concertación de un acuerdo bilateral con la nación que constituye el principal mercado de exportaciones e importaciones del país, muchos sectores políticamente opuestos iniciaron un rechazo desde antes de la conclusión de dicho tratado.

Otros, en cambio, estimaron que los términos del acuerdo debieron lograr una mayor protección a sectores considerados sensibles para la economía, como son el azúcar, la carne de cerdo y otros que estiman no están aún bajo la debida protección frente a los productores estadounidenses para el momento en que se produzca, dentro de los años convenidos para cada renglón, el desmonte arancelario para las importaciones particulares de cada producto.

De acuerdo con el TLC rubricado entre los dos países, las importaciones de Jarabe de Maíz Rico en Fructuosa, denominado “sirope de maíz”, será libremente importado sin restricciones arancelarias a partir del venidero año 2012. En ese año cesarán las restricciones que ahora se imponen a estas importaciones en República Dominicana y que protegen a los productores locales de azúcar.

POSTURA DE LA JAD

Dentro del entramado en que se discute el tema relacionado con la protección o no a los productores, particularmente a los del azúcar, la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) ha puesto de manifiesto el hecho de que sectores interesados en posponer la entrada en vigor del TLC entre el país y los EU, han confundido a muchos productores, incluso a aquellos a quienes en las negociaciones lograron mejores resultados en el intercambio cara a cara para fijar posiciones al respecto.

Según lo explicado por el ingeniero Osmar Benítez, vicepresidente ejecutivo de la JAD, quien formó parte del equipo negociador del TLC ante el gobierno estadounidense, el país obtuvo muy buenos resultados producto de estas negociaciones.

“Obtuvimos, inclusive, muchas mejores condiciones que las que les fueron admitidas a los cinco países de Centroamérica, mucho más que a países del Asia -explica Osmar Benítez-, como a Singapur, como a Chile en Sudamérica y Ecuador, nación del Cono Sur que tiene amplia tradición de negociaciones en materia agropecuaria, dada su incursión tradicional y antes que nosotros en mercados como los de Europa y de los Estados Unidos”.

El ejecutivo de la JAD, quien asesora a las autoridades en materia agropecuaria en calidad de representante de la principal entidad que agrupa a los productores privados, sostiene que tiene una gran responsabilidad en lo que se negoció junto al técnico, doctor Jesús De los Santos, teniendo todos a su cargo una amplia defensa de la necesidad de que el país se inscriba dentro de las naciones exportadoras bajo los nuevos auspicios de la globalización que propician los acuerdos de libre comercio, tanto multilaterales como bilaterales.

Benítez admite que es cierto que ha existido una tradición de parte de los países ricos del mundo, a sostener una tendencia a la producción de sus respectivos agricultores, pero “el tiempo de continuar con esas prácticas está llegando al final”.

Refirió que debido a la preponderancia que esos países tenían tradicionalmente ante los organismos multilaterales, los países de bajo perfil como la RD “que íbamos a los distintos foros sin conocimiento en materia de discusiones y protocolos de negociación, constituíamos una masa insignificante”.

“Pero ya no es así”, sostiene Benítez. “Tras el desastre de que fuimos objeto con las negociaciones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), la República Dominicana ha tenido que aprender a negociar su inserción en los mecanismos disponibles en los organismos multilaterales”.

Resaltó que producto de esos cuestionamientos “a lo mal parado que quedamos los dominicanos por no estar bien representados entonces, fue que desde esta JAD y de todo el sector agropecuario, adoptamos la decisión de ir a Bruselas a sentarnos a la mesa a rediscutir con esas autoridades de la OMC una revisión de lo que se había firmado, concluyendo con el proceso de la Rectificación Técnica que logró reaposicionar los ocho productos considerados sensibles para los hombres del campo”.

“Eso lo obtuvimos vis a vis, sentados a la mesa, defendiendo el interés de todos los productores agropecuarios dominicanos, porque entendíamos y seguimos entendiendo, que los hombres del campo no pueden estar desprovistos del abrigo que en otros países, como los de Europa Occidental y en los Estados Unidos, el Estado les brinda a sus respectivos productores rurales”.

Por eso, Benítez reiteró que el tema del azúcar en lo que respecta a sus implicaciones, y como un asunto que debía ser encarado con mayor énfasis para que directamente negociadores de los propios productores en el país y de la parte negociadora en representación de los Estados Unidos, debían sentarse posteriormente a la mesa, quedando el tema fuera de este acuerdo para posteriores discusiones, de mayor alcance y amplitud.

Sin embargo, en lo que concierne a los demás tramos que fueron discutidos en el acuerdo firmado, el país logró grandes beneficios que servirán para apuntalar la agropecuaria nacional, lo cual se va a poder observar dentro de pocos años.

Los productores agrícolas dominicanos han demostrado ser competitivos cuando se les suministran las debidas herramientas tecnológicas y de mercadeo, “y en eso en la JAD no vamos a dormirnos y a continuar paso a paso colaborando con las autoridades del gobierno y de Agricultura, para que el campo logre avanzar cada vez más hacia las metas futuras”.