Proteger la niñez es prioritario

El Estado dominicano está rezagado en cuanto a crear los instrumentos jurídicos necesarios para la protección efectiva de niños y adolescentes ante formas de abuso que se siguen practicando impunemente. La necesidad de fortalecer la legislación existente sobre este tópico social está determinada por el hecho de que en los hogares se sigue aplicando el castigo corporal, la clásica pela, como forma inadecuada de corrección. Y la mayor parte de los abusos contra niños y niñas, incluyendo de carácter sexual, queda impune por falta de estos instrumentos. El denominado Código del Menor resulta insuficiente para encarar en toda su magnitud el problema.

Marta Santos Pais, representante del Secretario General de las Naciones Unidas sobre violencia contra los niños, llama la atención sobre este rezago del Estado dominicano. Y avala la preocupación de la ONU con cifras de la Procuraduría General de la República, según las cuales el año pasado 10,721 niños fueron víctimas de violencia sexual; y en un 67% de los hogares dominicanos se apela al castigo corporal para disciplinar a los hijos. Esto indica que el Gobierno debe trazar la ruta a seguir en una agenda de prioridades en materia de políticas públicas enfocadas a erradicar las formas de abuso que aún se practican. Debe existir una voluntad inquebrantable de eliminar este atraso en asumir más responsabilidades contra toda forma de abuso infantil.

Clientelismo con cargo al erario

El Presidente Danilo Medina ha sido enfático al advertir que el dinero que concede a pequeños productores no es una dádiva, porque tiene que rendir cuentas hasta del último centavo de los contribuyentes que maneje durante su mandato. Pero los diputados no se acogen a esta filosofía y por eso van a disponer de RD$176.9 millones del erario para regalos con motivo del Día de las Madres, práctica clientelista que aprovecha cualquier pretexto para promover figuras políticas con cargo al presupuesto.

El Estado tiene políticas sociales con las que pretende atenuar las necesidades de miles de familias pobres sin discriminar banderías políticas. Pero el manejo de recursos públicos fuera de estos ámbitos, para conceptos como el que esgrimen los diputados, se presta a distorsiones inevitables. El Presidente afirma y reafirma que no regala el dinero de los contribuyentes. Los diputados practican lo contrario.