Prótesis de pene: operación para elevar el desempeño sexual

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Para tratar la disfunción eréctil en su esquema clásico están en primer orden los fármacos orales (de los cuales el más conocido es la pastilla azul). Cuando estos fracasan se puede recurrir a inyecciones directas en el pene (inyecciones intracavernosas), que producen una erección inmediata sin control cerebral y, finalmente, si éstas no funcionan, como tercer y último recurso: el implante de una prótesis de pene.
Los motivos para solicitar uno de estos tratamientos son, en general, las distintas causas de disfunción eréctil orgánica, como la diabetes, la enfermedad vascular en todas sus formas, la cirugía de próstata, las lesiones medulares, la radioterapia pélvica, etc.
Robert Mejía, cirujano urólogo, señala que estas enfermedades perjudican el riego sanguíneo, tapan las arterias y hacen que el paciente no tenga buena erección, que no responda a los medicamentos. Para eso, si tienen la posibilidad (económica), la solución es la prótesis.
“La prótesis peniana es una opción eficaz para mejorar la respuesta sexual del hombre, al ser un mecanismo de rigidez prolongada que no depende de estimulación fisiológica ni farmacológica”, afirma este especialista al hablar de la importancia de este tratamiento, al cual es necesario acudir cuando las demás alternativas han fallado.
Modelo 70 que funciona como de 20. Este procedimiento, que según Mejía consiste en una bomba en forma de burbuja que se implanta en la bolsa escrotal con una incisión en el pene para colocarle cilindros que se inflan con otro mecanismo con un reservorio de aire situado detrás de la sínfisis del pubis, puede también ser un recurso para aquellos hombres de edad avanzada que desean reactivar su vida sexual.

“Cuando el paciente quiere erecciones para una relación sexual se manipula el escroto, donde se colocó la bomba, y el sistema manda aire a esos conductos y entonces hay una erección artificial”.
El hombre siente placer y eyacula de manera normal, con la ventaja de que puede permanecer erecto todo el tiempo que la pareja desee”, comenta el médico.
“En más de un 90 % de los casos el hombre vuelve a responder sexualmente como un jovencito de 20 años”.
El doctor Mejía aclara que la disfunción eréctil puede afectar también a hombres jóvenes.
“Las estadísticas van desde un 10 a un 20 %, pero pueden aumentar a medida que sean pacientes con sobrepeso, estrés o con problemas típico de la vida sedentaria y todo eso puede acarrear que tengan un grado de disfunción. A eso se añade la disminución de las hormonas masculinas, lo que se llama andropausia, que puede contribuir a que se presente esta condición”.
Procedimiento. El doctor Mejía asegura que la intervención es relativamente sencilla y no tiene por qué suponer grandes riesgos.
Se realiza en la mayoría de los casos con anestesia locoregional (epidural) y requiere ingreso clínico de 24 a 48 horas.
Todo el sistema se implanta a través de una pequeña incisión entre el pene y el escroto, que a los pocos meses se hace invisible. Por tanto, un hombre desnudo no tiene ningún estigma de llevar implantada una prótesis de pene. La recuperación dura unos 45 días.
El sistema funciona de la siguiente manera. Obviamente no tiene ningún tipo de control cerebral (es decir la erección no aparece de manera natural), el funcionamiento es puramente mecánico. El paciente activa la bomba y el líquido pasa del reservorio a los cilindros provocando una vigorosa, rígida y duradera erección.
Una vez concluida la relación sexual, pulsando un botón en la bomba se desconecta el sistema, y el líquido pasa de nuevo al reservorio, de modo que el pene queda flácido.
Contrario a otros países, este tipo de soluciones no tienen cobertura de los seguros médicos , sin embargo el urólogo asegura que debería tenerla, puesto que la buena vida sexual mejora tanto el trabajo como la capacidad de socializar. “Es un hombre más productivo, y además se evitan muchos conflictos matrimoniales”, concluye el especialista.