Proyecciones preocupantes

Una foto de portada en nuestra edición de este sábado muestra la desertificación del territorio haitiano debido a la depredación de sus bosques. Mientras la población haitiana crece sin control, y aumenta la demanda de bienes como el carbón vegetal, la disponibilidad de bosques para producirlo es cada vez menor.

Por regla de subsistencia, para los haitianos es vital buscar madera para leña y carbón y como cada vez hay menos bosques en su territorio, necesariamente tienen que mirar hacia donde hay árboles, en el  lado Este  de la isla, donde está la República Dominicana. Las proyecciones de este drama humano son realmente  preocupantes, aunque no parece que puedan quebrar la inercia de las autoridades dominicanas.

Sabido es que donde hay demanda hay oferta. Del lado dominicano hay quienes viven de la venta de carbón vegetal a los haitianos, y para eso hay que talar árboles. También se da el caso de haitianos que cruzan la frontera en busca de leña para llevarla a su territorio. Si se deja crecer este mercado, como en efecto está creciendo, en poco tiempo dejaremos sin capa boscosa una buena parte de nuestro territorio, con las consecuencias que ello implicaría.  Son proyecciones preocupantes, a las que nuestras autoridades no les están prestando la debida atención. Poco a poco estamos “importando”  la desertificación que los haitianos iniciaron en su territorio.

Un mercado hipersensible

Los precios de los combustibles han vuelto a aumentar, arrastrados por nuevas alzas en el petróleo. La hipersensibilidad del mercado petrolero es tal, que en esta ocasión las alzas han sido determinadas por el conflicto entre Petróleos de Venezuela y la firma petrolera Exxon, de los Estados Unidos. Por razones ideológicas y geopolíticas, este conflicto trasciende el marco del litigio meramente empresarial para cobrar una inocultable connotación política.

El asesinato de la líder pakistaní Benazir Buttho, el 27 de diciembre del 2007, también disparó en alza los precios petroleros. Probablemente el mercado del petróleo es el más susceptible de convulsionar con los acontecimientos políticos internacionales, sobre todo si afectan o implican a grandes productores de petróleo. Esta hipersensibilidad del mercado petrolero debe inspirar a los países no productores de petróleo, como el nuestro, a buscar alternativas energéticas más estables.